domingo, 24 de junio de 2012

Wagner: Preludio y muerte de amor


Mathilde Wesendonk
Después de terminar la lectura de la obra de Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación, el compositor alemán Richard Wagner comenzó a escribir los primeros versos de su drama musical Tristán e Isolda, arrimado al pensamiento del filósofo de Danzig, a quien tomó de ahí en adelante como su guía inspirador y maestro. La obra se basaba en una antigua leyenda germana, cuyos leitmotiv eran el amor, el destino, la traición y la muerte, lo que calzaba a la perfección con el espíritu del período romántico.

Poco después, en abril de 1857, su mecenas y consejero, el banquero Otto Wesendonk, le alquiló a Wagner una sencilla casa, en Zurich, en los terrenos que aquél tenía dispuestos para la construcción de la mansión que había proyectado habitar en compañía de su joven y bella mujer Mathilde, trece años menor que él y poeta por añadidura.
En septiembre de ese año, Richard recibió como huéspedes al director de orquesta Hans von Büllow y su esposa Cosima, hija de Franz Liszt. Los Wesendonk, ya algún tiempo mudados a su espléndido nido de amor, eran invitados frecuentes, sobre todo Mathilde, que pasaba largo tiempo sola pues Otto debía viajar con frecuencia. Así pues, las veladas que se realizaban en la casita, llamada curiosamente El Asilo, contaban con la presencia –si de las damas hablamos– de Minna, mujer de Richard, Cosima y Mathilde.

Richard Wagner (1813 - 1883)
Una cálida tarde de verano de 1858, Richard leyó ante las tres damas los poemas, ya bastante avanzados, que conformarían el libreto del drama musical en tres actos Tristán e Isolda. Minna, si bien como bocetos, ya los conocía; Cosima no fue indiferente a las palabras de Richard pero decidió dejar todo para más tarde (casará con Richard en 1866); Mathilde, en cambio, fue estremecida de pies a cabeza por los versos del músico, provocando en ella un enamoramiento instantáneo. La historia de Isolda y Tristán parecía recordar la de ellos.

Mística y subyugante fue la pasión que nació entre ambos. Las visitas de Mathilde a El Asilo se hicieron más frecuentes y también el intercambio de cartas en lenguaje velado. Pero todo se fue al diablo cuando Minna interceptó una carta de Mathilde en que el lenguaje ya había perdido el velo. Como consecuencia, los Wesendonk partieron de viaje a Italia, y Minna dejó solo a Wagner, que se obligó a continuar trabajando en el Tristán. Meses más tarde, abandonó El Asilo y partió a Venecia, luego a Lucerna, donde dio por concluida la obra en agosto de 1859. Tristán había muerto, también Isolda. Richard no, estaba vivo, pero solo.

Preludio y muerte de amor
Con total independencia de las predicciones mayas, en el festival de Cannes de 2011 se presentó el film del director danés Lars von Trier, "Melancholia", un drama que contiene una curiosa mezcla de elementos propios de la ciencia ficción y reflexiones sobre la vida y el destino de los seres humanos, que finaliza con la destrucción total de la Tierra por el choque con otro planeta. El film comienza con una suerte de obertura, de alrededor de diez minutos, filmada en cámara lenta, sin diálogos ni sonido ambiental, en que, junto con escenas del espacio y la inminente colisión, se presentan en una secuencia onírica los temas y los personajes que von Trier explorará posteriormente. La secuencia completa es acompañada por una versión orquestal reducida que une el preludio al tercer acto y el aria final de Tristán e Isolda.
[Agregado el 21.09.2014] Todo lo anterior quedará solo como información pues el video fue quitado de Youtube. En su reemplazo, el preludio de Tristán e Isolda en su versión original, con Zubin Mehta dirigiendo la Bayerische Staatsoper y Bayerisches Staatsorchestre, en Munich.



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4 comentarios :

  1. Wagner no es de los músicos que más me guste, pero esta aria es muy hermosa.

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    1. Me alegro de que te guste, pos Anónimo. Si haces clic en la palabra Wagner de esta entrada, puedes deleitarte con otra joya de Richard: la obertura de la ópera Tannhäuser. Gracias por tus palabras.

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  2. A los 11 años escuché por vez primera y por radio, música clásica y allí me enamoré de las obras de Richard Wagner. Leí en un libro de mitología celta la historia de Tristan e Isolda
    y quedé prendada de la intensa pasión y amor que la pareja vivió, la ópera es muy bella y creo que reproduce fielmente ese tremendo amor,intenso y tormentoso pero gran amor al fin.!!

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  3. Hola: Interesante aporte. Muchas gracias por tu comentario, Anónima. Un saludo.

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