viernes, 31 de agosto de 2012

Frédéric Chopin, según András Schiff (III)


Valldemossa, municipio de Mallorca

La tercera parte de este novedoso documental sobre la vida y música de Frédéric Chopin aborda la relación de Chopin con sus colegas músicos, el cariño que éstos le profesaban y la indiferencia que éste mantenía por ellos. El pianista húngaro András Schiff nos cuenta luego cómo fue que Chopin conoció a la escritora George Sand y su primera reacción ante esta intelectual de la época que fumaba cigarros y usaba pantalones.

El famoso y desafortunado viaje a la isla de Mallorca constituye la parte central, donde aprovechamos de escuchar extractos de los célebres 24 Preludios pues fue allí donde Chopin terminó su revisión definitiva, en un piano que le envió su amigo y editor Camille Pleyel. El video finaliza con el regreso a Francia, después de tres meses de lluvia en Mallorca con el consiguiente deterioro de la salud del músico, y la feliz llegada a Nohant, la residencia veraniega de la Sand, donde finalmente Frédéric va a recuperarse totalmente.

Los subtítulos en español han sido proporcionados por el equipo de La Belleza de Escuchar.


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miércoles, 29 de agosto de 2012

Frédéric Chopin según András Schiff (II)



En la segunda parte de este estupendo documental, el pianista húngaro András Schiff nos relata los primeros años en París de Frédéric Chopin, a partir de 1830, época en que la naciente burguesía comienza a interesarse por las artes, realizando veladas literarias y musicales en sus salones, donde, por supuesto, Chopin es número fijo.

Schiff nos cuenta cómo era físicamente Chopin, el atractivo que tenía para las mujeres y, de paso, sus dos primeros fracasos amorosos. Al final, unas palabras sabias sobre el virtuosismo en términos chopinianos y sus exigencias técnicas, cuya finalidad debe ser la producción de un sonido bello antes que salvar dificultades de carácter físico.
El estudio opus 25 N° 1 con que termina el video, está disponible aquí en versión limpia y continua.

Con el respeto debido a los documentalistas, dos señalamientos:
1. Chopin no dedicó a Maria Wodzinska el llamado Vals del Adiós, sólo le regaló una copia de la partitura, agregando una nota: "Para la señorita Maria". Se entiende por una pieza dedicada aquella que lo señala en la partitura impresa. Ej.: la dedicatoria de Beethoven a Giulietta Guicciardi, de la sonata Claro de Luna.
2. El fabricante de pianos y editor Camille Pleyel, era, además, pianista.

Los subtítulos en español son una cortesía del equipo de La Belleza de Escuchar.


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martes, 28 de agosto de 2012

Frédéric Chopin, según András Schiff (I)



El productor de televisión Mischa Scorer, durante los noventa, hizo pareja con varios artistas del mundo entero para producir documentales relacionados con el arte, la literatura, y la música. El año 1999 le tocó el turno al pianista húngaro radicado en Gran Bretaña, András Schiff, receptor el año 1994 de la Medalla Conmemorativa Claudio Arrau de la Sociedad Robert Schumann, de Düsseldorf. Entre ambos, crearon un magnífico documental sobre la vida y obra del compositor polaco Frédéric Chopin.

En esta primera parte del documental que hoy presentamos en este humilde blog, el cálido y acogedor pianista húngaro revisa la vida de Chopin desde su nacimiento en 1810 hasta su viaje a París en 1830. Nos invita a conocer los primeros años en Varsovia de este compositor adolescente que jamás tuvo un profesor de piano, sus salidas al campo a escuchar mazurkas, nos habla de su legado técnico y de quienes influyeron en su música. Termina relatándonos el grito de dolor de Frédéric ante la derrota de la insurrección polaca frente al dominio ruso, atestiguado en el desgarrador estudio en do menor, llamado "Revolucionario".

Los subtítulos en español han sido proporcionados por el equipo de La Belleza de Escuchar.


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miércoles, 22 de agosto de 2012

Tchaikovski: Concierto para piano N° 1



De 1874 data la primera versión del Concierto N° 1 para piano y orquesta de Piotr Ilich Tchaikovski. A esa altura de su vida, 34 años, y pese a sus crisis nerviosas, Piotr ya se había consolidado definitivamente como compositor. De modo que no le hicieron ninguna gracia los comentarios que recibió del virtuoso del teclado Nikolai Rubinstein cuando tocó ante él su primer concierto para piano. Nikolai era su amigo, era quien había acompañado al provinciano Piotr Ilich en sus primeros años en Moscú, mostrándole la ciudad y abriendo para él, posteriormente, muchas puertas difíciles de franquear.

Era navidad de 1874, y Piotr y Nikolai habían sido invitados a esperar al Papá Noel ruso en casa de un amigo común. Pero Nikolai había sugerido a Piotr que llevara su nueva partitura para que, camino a casa del amigo, pasaran al Conservatorio a examinar el concierto que acababa de terminar. Piotr accedió encantado pues deseaba escuchar la opinión de un virtuoso, conocer su parecer técnico sobre algunos pasajes muy arduos de la ejecución, que en ese momento los tenía y sigue teniendo.

Cuando terminó de tocar el movimiento inicial, Nikolai permaneció mudo, sin decir una palabra. Piotr no se amilanó y continuó con el resto.
–¿Y bien? –preguntó al final del concierto completo.
Nikolai no escatimó irreverencias. Dijo que el concierto no valía nada, que era inejecutable, que los temas eran poco felices, en suma, trató a Piotr como un principiante inexperto e incapaz. Así, al menos, lo entendió Piotr Ilich. Luego lo contaría en su diario en los siguiente términos:
"Yo no sólo estaba estupefacto, sino afligido por toda esa escena. Ya no soy un muchacho necio, que comienza a hacer sus primeras tentativas de composición; no tengo necesidad de enseñanzas de nadie, sobre todo si se me dan en ese tono áspero y hostil..."
Pero a Nikolai tampoco le salió barato. Piotr tenía pensado dedicarle el concierto a este virtuoso de su tiempo pero, habiéndose enfriado las relaciones a raíz del rudo incidente, finalmente lo dedicó al pianista y director Hans von Büllow, gran admirador del compositor ruso, quien lo estrenó con él como solista en Boston, EEUU, en 1875, y lo dirigió luego por todas partes con gran éxito. Sin embargo, las sugerencias de Nikolai no cayeron en saco roto pues Tchaikovski, quince años después, reelaboró por completo la parte pianística, convirtiendo al concierto, desde entonces, en pieza predilecta de los virtuosos del piano, Nikolai Rubinstein incluido.

Movimientos:
I. Allegro non troppo e molto maestoso - Allegro con spirito
El movimiento, inusualmente largo (20 min), lo abre toda la orquesta, luego entra el tema principal llevado por las cuerdas acompañadas por los magníficos acordes del piano que han hecho célebre al concierto completo. El movimiento, una especie de duelo entre el piano y la orquesta, presenta considerables dificultades al solista.
II. Andantino semplice - Prestissimo (20:45)
Se inicia con un tema de gran delizadeza que expone primero la flauta siendo recogido luego por el piano. Una parte central --prestissimo-- sirve de contraste por su liviandad y su ritmo de tres cuartos.
III. Allegro con fuoco (27:19)
Está construido sobre temas basados en danzas o ritmos populares rusos. El primer tema, rítmicamente, muestra un marcado carácter ruso. En la coda final vuelve a escucharse el primer tema, para conducir a un final fragoroso y de enorme vigor, algo efectista tal vez, que exige del pianista la realización del célebre "pasaje de octavas" que solo algunos virtuosos logran abordar con éxito. En la versión que se presenta, Martha Argerich lo hace muerta de la risa.


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jueves, 16 de agosto de 2012

Antonin Dvorak: 4 Piezas Románticas



Antonin Leopold Dvorak nació en una aldea próxima a Praga el 8 de septiembre de 1841, y a sus ocho años mostraba ya dotes de músico notable acompañando el coro de la iglesia con su pequeño violín, en las tardes que le dejaba libres su curiosa inclinación, la colombofilia. Fue el mayor de los hijos de un carnicero despostador, quien no vislumbraba para su hijo otra actividad futura que descuartizar animales, oficio para el cual –por razones que bautizaré como geopolítica cotidiana– era indispensable saber alemán. Con el objeto de aprender el idioma, el carnicero lo envió a una ciudad vecina donde por fortuna, el joven Antonin conoció a un profesor de música quien, al cabo de prolongado y sostenido esfuerzo logró convencer finalmente al padre del músico para que lo enviara a Praga, a estudiar violín.

A. Dvorak (1841 - 1904)
Fue una acertada decisión, pues Antonin lucía un inobjetable talento musical. Si bien no destacó como gran intérprete, se convirtió sin embargo en un gran director de orquesta y compositor reclamado por las grandes agrupaciones orquestales de toda Europa e incluso, de los EEUU, siendo invitado en 1891 a hacerse cargo del Conservatorio Nacional de Nueva York, donde permaneció dos años. De esa época data su composición más célebre, la Sinfonía del Nuevo Mundo.

Antonin fue un músico sencillo, al punto de sentirse molesto cuando, en la cúspide de su fama, la audiencia aplaudía más de la cuenta, ocasión en que se retiraba del escenario aunque el teatro se volviera abajo aplaudiendo. Su máxima, según algunos estudiosos, señalaba que el arte debía estimular el ansia de gozar de la existencia. Siguiendo esta línea, sus últimos años los pasó impartiendo clases en el Conservatorio de Praga, disfrutando de una pequeña finca en las cercanías, donde en el verano se dedicaba a trabajar en el huerto y a cuidar a sus queridas palomas.

Cuatro piezas románticas
Este grupo de cuatro pequeñas piezas fueron escritas originalmente como trío para viola y dos violines, en enero de 1887. Dvorak las llamó "Miniaturas". Poco tiempo después, las reescribió para violín y piano, renombrándolas "Cuatro Piezas Románticas". Hoy es común su interpretación con un cello en reemplazo del violín, lo que, en mi modesta opinión, agrega solemnidad a estas cuatro piezas sencillas, sobre todo al último movimiento, lento, larguetto, el más bello de los cuatro (comienza en el minuto 9:10). Se especula que Dvorak tenía pensado agregar un quinto movimiento puesto que finalizar una composición con un movimiento lento era, y sigue siendo, inusual. Al piano: Viacheslav Poprugin. Cello: Natalia Gutman.
(Nota curiosa: Un videojuego lanzado recién en 2010, Civilization 5, contiene parte del Larguetto en su soundtrack).



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