sábado, 5 de octubre de 2013

Pergolesi: La Serva Padrona



A principios del siglo XVIII, la ópera escenificada en las principales ciudades europeas llevaba ya un buen tiempo orientada casi exclusivamente a subir a escena, mediante aparatosas realizaciones, las grandes pasiones y los hechos memorables de la antigüedad clásica. A todo ello acompañó el surgimiento de cierta idolatría por los tenores y castrati, amén de un divismo incipiente practicado por las prima donnas.

Pero, al parecer, el público había comenzado a cansarse de tanto artificio, y cómo no, también de la temática trágica. Hubo, pues, que comenzar a incluir, en medio de las óperas "serias", unas piezas breves, llamadas intermezzi, de carácter deliberadamente alegre y hasta desenfadado, destinado a distraer de tanta tragedia a un público también nuevo, la burguesía.

Giovanni Battista Pergolesi
(1710 - 1736)
Estos entreactos constituían un respiro ante los temas mitológicos, los héroes acicalados y los sacrificios sublimes, al mostrar personajes completamente opuestos, nacidos del muestrario de vicios y defectos humanos más sencillos. Entran a escena entonces las féminas coquetas, los maridos celosos, las astucias de jóvenes amantes y, por cierto, las furores y arrebatos de tutores engañados.

Algunos de estos intermezzi se transformaron con el paso del tiempo en auténticas obras maestras. El mejor ejemplo de ello es la obra en dos actos La Serva Padrona (algo así como La Sirvienta Dueña) que, según los estudiosos, implantó el germen de la nueva ópera u ópera cómica, y que nació de la inventiva del compositor italiano Giovanni Battista Dragui, también apellidado Pergolesi pues su familia provenía de la ciudad de Pergola.

La pieza, de 1733, escrita como intermezzo de otra obra "seria" del mismo autor, consiguió tal éxito como refrescante intermedio, que algunos años después ya se representaba como obra autónoma, constituyéndose en una ópera cómica por derecho propio. Si bien con modesta periodicidad, continúa representándose hasta hoy, y su autor sigue siendo recordado por ella, así como por su notable aporte en el ámbito de la música sacra, donde sobresale un célebre Stabat Mater.
Por desgracia, Giovanni Battista no vivió mucho. Pergolesi murió en la ciudad de Pozzuoli a los 26 años, probablemente de tuberculosis.


Los personajes son solo tres: Uberto, un viejo solterón, su doncella Serpina que se ha enseñoreado en la casa del patrón, y un actor mudo, sirviente de Uberto. En la escena del Acto I que se presenta aquí la arrogante Serpina le informa a su patrón Uberto que tiene prohibido salir de la casa y que de ahora en adelante será ella quien dé las órdenes.
Luego de los acostumbrados enredos, Uberto descubre que siempre ha estado enamorado de Serpina, por lo que termina casándose con ella. Así, Serpina se convierte de veras en la dueña de casa, en la patrona.
Serpina: la soprano italiana Patricia Biccire.

...............................................................................................................................................
Amigo visitante:
Si has disfrutado de la lectura y de la música que este blog ofrece libremente, puedes apoyar su mantención y continuidad de manera concreta mediante la compra online del relato "El atrevido amante de los silencios", primera entrega de la serie "Cuentos para músicos", de la que es autor el redactor de este blog.


Y si te gustó el artículo, usa estos botones para compartirlo en Facebook, o Twitter, o para recomendarlo en Google

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Deja aquí tus impresiones, por sencillas que sean. Tu opinión nos interesa a todos.