lunes, 21 de julio de 2014

Mozart: sonata violín y piano en sol mayor



La segunda vez que Wolfgang Amadeus Mozart abandonó su puesto en Salzburgo para probar suerte en cortes europeas de mayor rango, lo hizo en compañía de su madre, no obstante tener ya 21 años cumplidos. Su padre, Leopold, no pudo acompañarlo en esta oportunidad y, sabedor del espíritu juguetón y despreocupado de Wolfgang, creyó aconsejable que no las emprendiera solo. Lo que Leopold no imaginaba es que el viaje iba a durar más de un año y, que en ese lapso, Anna-Maria iba a enfermar y morir en París.

El tour
Comenzó el 27 de diciembre de 1777 y contemplaba visitas a Munich, Augsburgo, Mannheim y París. En Munich, luego de varios conciertos exitosos, se entrevistó en un pasillo con el príncipe elector para enterarse de que no había vacantes. En Augsburgo todo el mundo se sorprendió de su talento pero no le fue ofrecido ningún cargo. Las cosas parecieron cambiar en Mannheim luego de entablar conocimiento con los miembros de la mejor orquesta de Europa de aquel tiempo; surgieron algunas expectativas pero, finalmente, todo quedó en nada. Sólo el amor fue fecundo: Wolfgang cayó rendido a los pies de Aloysia Weber. Hizo planes con ella, que Leopold desbarató al instante.

Familia Mozart, alrededor de 1780
París
Reverente ante la autoridad del padre, en marzo de 1778 Wolfgang  abandonó Mannheim camino a París, junto a su madre.
Con escaso entusiasmo por parte de ambos, soportaron París y su "sofisticación" durante cuatro meses, hasta que los ingratos alojamientos en gélidas habitaciones y la pésima alimentación acabaron por minar la salud de Anna-María, terminando con su vida el 3 de julio de 1778.

Sonatas "palatinas"
A su regreso, Wolfgang se detuvo largo tiempo en casa de los Weber, en Mannheim, en un segundo intento por conseguir una plaza, otra vez infructuoso. Allí terminó de componer las sonatas para  violín y piano llamadas "palatinas" (K. 301 a 306), dedicadas a Maria Elizabeth, consorte del príncipe elector de Mannheim, cuyo territorio y dominios se conocían con el nombre de "Electorado del Palatinado".

Sonata para violín y piano K. 301/293 (N° 18)
La sonata pertenece con toda propiedad al género de música de su tiempo destinada al disfrute doméstico. De carácter "galante", solo presenta dos movimientos:

00  Allegro con spirito  El tema es presentado primero por el violín, mientras el piano acompaña con acordes quebrados. Luego, los papeles se invierten (0:26). Durante todo el movimiento, los dos instrumentos dialogan siguiendo dicha pauta.
8:37  Allegro  Ahora es el piano el que presenta el tema, que el violín tomará a continuación en 8:47. En su sección media (11:00) adoptará el modo menor. 12:41: Se retoma el tema en modo mayor. La pieza concluye con indisimulada elegancia.

La versión es de la violinista estadounidense Hilary Hahn y la pianista también estadounidense nacida en Beijing, Natalie Zhu.


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4 comentarios :

  1. Una obra e interpretación ¡Encantadora! Imagino y me pregunto: ¿qué cosas, el autor estaría observando del entorno y conversando a la vez, tal vez, que lo inspiraron de tal modo, más allá de su genialidad de traducirlo y llevarlo todo a una composición musical? Como siempre, un agradable regalo del talento.

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  2. Hola, Anónimo: Buenísima pregunta. Tal vez pensaba en una de las chicas Weber, digo yo... Una de ellas, Constanza, terminó siendo su esposa. Saludos, y muchas gracias por dejar aquí tu comentario.

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  3. Las sonatas para violín y piano de Mozart son obras de gran belleza y expresividad, tengo varias de estas sonatas en cd y las escucho con frecuencia, en la sonata kv 304 en mi menor que tiene sólo dos movimientos en el segundo, indicado tempo Di menuetto hay un sección central de una gran belleza, la siguiente sonata kv 305 en la mayor también en dos movimientos de los cuales el segundo es un hermoso tema con variaciones y la sonata kv 306 en re mayor tiene un segundo movimiento indicado adagio cantabile, de gran belleza, en el que al comienzo el piano solo expone el primer tema y luego lo expone el violín. Las sonatas para violín y piano de Mozart derrochan melodía y una alegría de vivir casi infantil, son obras que sacan una sonrisa al corazon más triste.

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  4. Muy acertado e informado aporte, Daniel. Muchas gracias por dejarlo aquí expuesto.

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