martes, 22 de julio de 2014

Paul Dukas: El Aprendiz de Brujo



Dentro del grupo de compositores llamados menores, que siempre han florecido –es un decir– en todos los estilos y en todas las épocas, el francés Paul Dukas se lleva las palmas. Hoy es recordado por una sola obra que, además, es más conocida que él mismo. En este alejamiento de los favores del público, hay que decirlo, el compositor tuvo una participación destacada: llevado por un severo sentido de la autocrítica destruyó gran parte de su obra, que a su entender no valía la pena publicar.

En 1888, a los 23 años, abandonó el Conservatorio de París –al que había ingresado seis años antes–, luego de considerar inoficioso seguir intentando ganar el afamado Prix de Rome que se le hacía cada vez más esquivo, aunque después de todo no andaba de él tan alejado porque con una de sus obras tempranas accedió una vez al Segundo Premio. Pero por esa misma época debió cumplir con el servicio militar obligatorio, otra razón para abandonar el Conservatorio, compulsiva esta vez.

El reconocimiento
Paul Dukas (1865 - 1935)
Luego de servir a la patria, volvió a la vida civil como compositor y crítico. Unos años más tarde, componía sus dos obras orquestales más conocidas: la Sinfonía en Do mayor, de 1896, y el poema sinfónico El Aprendiz de Brujo, de 1897, este último un scherzo para orquesta que le valió el reconocimiento de sus pares, basado en un poema de Goethe del mismo nombre publicado hacía cien años. Si bien la obra fue incluida de inmediato en el repertorio de los directores de la época, el acceso a ella por parte del público ordinario se vio enormemente favorecido por su incorporación a la banda sonora de la película Fantasía, rodada en 1940, cinco años después de la muerte del compositor.

El aprendiz de brujo
Encarnación genuina de la música programática, la obra describe fielmente cada escena de la obra original de Goethe, donde un joven aprendiz, deseando imitar a su maestro, un viejo mago, encantará a una escoba para que realice por él las tareas asignadas, entre ellas, acarrear agua, situación que se le va de las manos cuando se percata de que no sabe detener el encantamiento. Solo el regreso de su maestro lo salvará del desastre.

La versión es de la Orquesta Sinfónica de la RTVE, dirigida por Alvaro Albiach. Luego de una breve introducción, Dukas se vale del fagot para dar vida a la escoba encantada.


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4 comentarios :

  1. Su sonata para piano es hermosa e increible, un genio sin dudas.

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  2. Hola, El Yuli: Excelente aporte. Ya hablaremos de ella. Muchas gracias por la información.

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  3. Al final del primer párrafo escribes "...Paul Dukas se lleva las palmas" donde supongo que has querido utilizar la locución verbal de "llevarse alguien la palma".
    http://dle.rae.es/?id=RZa5x3v#7MRUxbW

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  4. Hola, Anónimo: Algo así. Aquí en Chile, quien se lleva las palmas es "el premiado". Es lo que quise decir, con una pizca de sarcasmo. (Dukas habría entendido). Saludos y gracias por tu comentario.

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