viernes, 29 de agosto de 2014

Beethoven: Concierto para piano N° 4



Por la misma época en que el público vienés lo tenía en su más alta consideración como el compositor más prestigioso de la capital del Imperio, Ludwig van Beethoven se iba quedando irremediablemente sordo, cuando el siglo XIX aún no completaba su primera década. El año 1808 marca su última presentación en público como solista, dirigiendo desde el piano una improvisada orquesta para el estreno del Concierto N° 4 en sol mayor.

Las fuerzas napoleónicas habían invadido Viena en 1805 y lo harían nuevamente en 1809. Tal vez intuyéndolo, los vieneses disfrutaban de un intermezzo de relativa paz cuando se programó la maratónica sesión del 22 de diciembre de 1808 en el nuevo pero increíblementemente gélido Theater an der Wien, administrado por el empresario y ex libretista de Mozart, Emanuel Schikaneder.

Beethoven (1770 - 1827)
Busto hecho a partir de
una máscara en vida
El mismo día estaba programado en el Burgtheater un concierto en ayuda de una Fundación de viudas de los músicos. Por ello Beethoven se las vio negras para lograr armar una orquesta que lo acompañara en un concierto en beneficio propio (amén el de Schikaneder y los músicos), cuyo programa sólo contemplaba obras de su autoría.

Una velada maratónica
Pero la velada se realizó y en ella Beethoven estrenó la Quinta y Sexta sinfonías, la Fantasía Coral, la Misa en do mayor y el Concierto para piano N° 4. Como era habitual, el programa incluyó además una Escena Italiana para voz femenina. El público vienés, quizá consciente del paréntesis histórico, soportó con hidalguía el frío implacable durante las cuatro largas horas que duró la velada.

Concierto para piano y orquesta N° 4 en sol mayor
Compuesto en 1806-07, el concierto gozó de una función privada bastante anterior a su estreno público, en marzo de 1807, en casa del príncipe von Lobkowitz, uno de los amigos nobles de Beethoven. Está dedicado a su pupilo, también amigo y mecenas, el archiduque Rodolfo de Austria, a quien el compositor favoreció con numerosas dedicatorias, entre otras, las del Concierto Emperador, el Triple Concierto, y varias sonatas.

El olvido
Si bien la crítica lo consideró en su momento el concierto más admirable, personal y complejo que Beethoven había compuesto hasta entonces, la obra fue olvidada por largo tiempo hasta que un año antes de su muerte Felix Mendelssohn lo interpretó en su última visita a Londres, en 1846. Hoy, es una página ineludible del repertorio estándar de la literatura concertística para piano.

La versión es del maestro chileno Claudio Arrau, acompañado por la Bavarian Broadcast Symphony Orchestra dirigida por Leonard Bernstein, en Munich, año 1976. Debió ser impresionante haber presenciado el efusivo reconocimiento mutuo entre los dos grandes maestros, imágenes con que finaliza el video.



Movimientos:
00        Allegro moderato  Inusualmente, es el piano el que introduce el tema, rítmicamente cercano al célebre motivo de la Quinta Sinfonía.
21:22  Andante con moto  Solista y orquesta dialogan en este movimiento simple y sencillo aunque lleno de contrastes.
27:01  Rondo. Vivace  Alegre y optimista, es abordado sin pausa después del Andante.

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6 comentarios :

  1. Arrau y Berstein... qué Grandes... Graciad por la guía de audición.

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  2. Hola, José Luis. Efectivamente. Qué grandes. No te imaginas el gusto que me da ver ese gran abrazo final de la tarea cumplida. Lo malo es que ambos ya no estén aquí pa repetirlo. Y gracias a ti por dejar aquí tus impresiones.

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  3. Excelente todo. El compositor, el concierto, la orquesta, el director y el solista.
    Desde pequeño me ha gustado la música clásica, y ahora en mi vejez, 67 Años, la disfruto como nunca. Gracias a ustedes por dejarnos disfrutar de ella. Gracias, muchas gracias.

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  4. Hola, Fam: Muchas gracias a ti por dejar aquí tu comentario. Saludos.

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  5. El genio de Beethoven nos deleita con sus cinco conciertos para piano
    cada uno en sus diferencias musicales brilla de tal manera que el autor sigue vivo para cada uno de sus seguidores

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  6. Hola, Pedro: Así es. Cada uno con su propia personalidad y belleza. Saludos, Pedro, y muchas gracias por tu comentario.

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