jueves, 15 de octubre de 2015

Boccherini: "Música nocturna de Madrid"



Luigi Boccherini, nacido en Lucca, Italia, el 19 de febrero de 1743, recorrió media Europa antes de asentarse definitivamente en España poco después de cumplir los 25 años. De 1757 a 1765 había vivido en Viena, con esporádicas escapadas a su natal Lucca. En 1767 llegó a París donde, no obstante su ya extendida fama como violoncellista, su estancia no duró mucho. Así, al año siguiente ya estaba en España, donde vivió, entre Madrid y Ávila, hasta su muerte el 28 de mayo de 1805.

En París había formado un grupo de cámara que incluía como violinista a su amigo Filippo Manfredi, natural de Lucca como él. Y con Filippo fue que se largó a Madrid, animados ambos por el venturoso panorama que el fantasioso embajador español en Francia les presentó sobre la vida musical en Madrid, donde la competencia, eso era cierto, se mostraba muy inferior a lo que ambos habían experimentado en París, ciudad que pese a todo les había brindado una buena acogida.

Luigi Boccherini (1743 -1805)
En Madrid
La vida musical de Madrid no hizo más que decepcionarlos. Había menos competencia, desde luego, pero eso era reflejo, simplemente, de que la ciudad se encontraba alejada de los círculos habituales de artistas del continente europeo. Sin embargo, y curiosamente, Luigi Boccherini vivirá allí nada menos que 37 años, buena parte de ellos al servicio de su protector, el infante Luis de Borbón, hermano de Carlos III.

En Ávila
Separado de la corte por contraer matrimonio morganático, el infante Luis partió a Ávila con sus músicos de cámara, Boccherini incluido. El maestro se dolía a diario de su aislamiento de los círculos musicales madrileños y no le quedó más que dedicar gran parte de su tiempo a la composición de música de cámara, único género para el que contaba con intérpretes. De aquellos años son algunos de sus quintetos más interesantes, el más popular, el Quinteto de la música nocturna de Madrid, donde vierte, cautivadoramente, su añoranza de los sonidos de la calle en la noche madrileña.

Quinteto para dos violines, viola y dos violoncellos, en Do mayor
La obra, que lleva el título La musica notturna delle strade di Madrid, dobla los violoncellos y no las violas, conforme a la formación predilecta del maestro. Cómo no, si él era violoncellista.
La pieza, escrita en la tonalidad de Do mayor, presenta cinco movimientos. Dos breves pasajes a modo de interludios separan el primer movimiento del segundo, y el cuarto del último. Cada movimiento representa una escena diferente, pero todos comparten una estructura poco "clásica" o tradicional, lo que hace a la pieza bastante inusual, incluso para el mismo Boccherini, quien se rehusó en principio a publicarla pues consideraba que nadie que no fuera madrileño podría comprenderla.

I     00       Le campane dell'Ave Maria (llamado a los fieles para rezar el Ave María)
II   01:20  Minuetto dei Ciechi (Minueto de los Ciegos, contiene la indicación del autor para que los violoncellistas coloquen el instrumento sobre sus rodillas y los "rasgueen" como si fueran guitarras).
III  03:21  Il Rosario
IV  07:55  Passacalle (trozo también conocido como "Los Manolos", en alusión a viandantes populares)
V   10:16  Ritirata (los militares se retiran a sus cuarteles, terminada su vigilia nocturna).

La versión, sólo audio pero con instrumentos de la época, es de la agrupación de cámara Le Concert des Nations, dirigida por Jordi Savall.


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martes, 13 de octubre de 2015

Haydn: Sinfonía No 101, "El Reloj"


Desde la muerte del "Bach de Londres", Johann Christian Bach, en 1782, la música de Franz Joseph Haydn en esa ciudad había ido en ascenso progresivamente hasta llegar a un punto en que "difícilmente se producía un concierto que no contara con alguna pieza de su autoría", según señala un historiador de la época. En consonancia con ello, numerosos habían sido los esfuerzos por lograr la visita del ilustre compositor, los que siempre toparon con la negativa de Haydn, debido a que el maestro no quería por nada del mundo incomodar a su patrón Nikolaus Esterhazy, a quien sirvió por más de treinta años, en calidad de kapellmeister, aunque fuera en la corte de un remoto palacio aislado en la campiña húngara.

Un nuevo patrón
Pero con la muerte de Nikolaus, en 1790, las responsabilidades del maestro se vieron aliviadas. Sucedió a Nikolaus su hijo Anton, un príncipe poco dado a las artes que se desprendió de la mayoría de los músicos, si bien conservó a Haydn en su cargo, aumentándole incluso la pensión, y sin pedir nada especial a cambio. Ante el nuevo escenario, Haydn aprovechó de largarse a Viena en cuanto pudo. Al poco tiempo, se apersonó en su casa el violinista nacido en Bonn, Johann Peter Solomon, quien estaba haciendo carrera en Londres como organizador de conciertos y bramaba por el concurso de Haydn. El maestro no pudo negarse: las condiciones eran magníficas. Así, a los 58 años, Haydn abandonó por primera vez su país natal: el primero de enero de 1791 cruzaba el canal y veía el océano por vez primera.

En Londres
F.J. Haydn (1732 - 1809),
retrato de 1792
La estadía en Londres resultó en una seguidilla de éxitos rotundos, desde el punto de vista profesional y financiero, al punto que la visita hubo de repetirse dos años más tarde. Fruto de aquellas dos estadías son las llamadas "Sinfonías de Londres", doce en total y que constituyen el punto más alto de la creación sinfónica del maestro. Entre ellas se cuentan varias de las más populares nacidas de su pluma, por ejemplo, la sinfonía "La Sorpresa" (No 94), la "Militar" (No 100) y la llamada "El Reloj" (No 101), estas dos últimas pertenecientes a la segunda serie londinense, es decir, producto del segundo viaje, en los años 1794-95.

Sinfonía No 101, en re mayor, Hob 1:101, "El Reloj"
(Hob, por Antony van Hoboken, autor del catálogo)
Su título popular proviene de las corcheas del movimiento lento, Andante, que se suceden acompasadamente con la regularidad de un reloj. Su estreno tuvo lugar en Londres el 3 de marzo de 1794 como parte de una serie de conciertos con obras de Haydn organizada, naturalmente, por su colega y amigo Salomon. La obra fue aplaudida con el entusiasmo habitual con que eran recibidos los trabajos del "incansable, maravilloso y sublime Haydn", como lo llamó en la ocasión un periódico londinense.

Sus movimientos son cuatro, lo usual para una sinfonía:
00       Adagio - Presto
08:42  Andante
16:23  Minuetto - Allegretto
23:53  Vivace

La versión es de la Orquesta Sinfónica de Galicia, dirigida por Richard Egarr.


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domingo, 11 de octubre de 2015

Mozart: Sonata para piano No 2, K 280



El segundo viaje a Viena de Leopold Mozart y su hijo Wolfgang Amadeus fue de tan escaso provecho como el primero. Acompañando a su patrón el príncipe-arzobispo Colloredo llegaron allá en pleno verano de 1773, visitaron a profesores y músicos de la corte, incluso la emperatriz tuvo a bien recibirlos pero conseguir una plaza en la corte imperial no fue posible.
Los escasos frutos ya comenzaban a hacerse habituales para la familia Mozart, y así lo refleja Leopold en carta a su mujer: "... Su Majestad la emperatriz fue muy amable con nosotros, pero eso fue todo".

De regreso en Salzburgo
Y como habituales que eran, los escasos frutos, Leopold y Wolfgang retomaron la vida en Salzburgo como si nada. Mejor aún, tomaron algunas decisiones importantes: se mudaron de casa, a una más amplia y cómoda, en la parte nueva de la ciudad. Como consecuencia de ello, sus amistades subieron de rango; a fin de cuentas, venían de cumplir una visita a la corte de Viena, donde habían sido saludados por la emperatriz.

Retrato anónimo de Mozart,
de 1777
Estos meses de provinciana paz familiar se tradujeron en una importante serie de composiciones. Destacan entre ellas las cinco sonatas para piano, K. 279 a la K. 283, aunque algunos estudiosos datan estas composiciones el año siguiente, 1775, durante los tres meses que el joven maestro de 19 años permaneció en Münich, con ocasión del estreno de su ópera bufa La Finta Giardiniera, obra compuesta a pedido de la corte, con la que, dicho sea de paso, obtuvo un éxito formidable.

No obstante el maestro contaba a estas alturas con una gran experiencia creativa, este primer grupo de piezas pianísticas es el primer intento, de envergadura, que el joven Mozart emprendió en el género de las sonatas para piano, para el que va a componer, en total, veinticinco obras.

Sonata No 2 en Fa mayor, K. 280 - Movimientos
La influencia de Haydn es clara, sobre todo en los movimientos externos. El segundo movimiento es el más mozartiano, una melodía tierna y melancólica en Fa menor, que se extiende por casi diez minutos. Valga como anotación curiosa, de todas las sonatas de Mozart es el único movimiento lento escrito en tonalidad menor.
Los movimientos son tres, estructurados a la manera típica, italiana: rápido-lento-rápido.
00        Allegro assai
07:09  Adagio
16:50  Presto

La versión, grabada en vivo, es del maestro ruso Sviatoslav Richter.


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viernes, 9 de octubre de 2015

Villa-Lobos: Bachiana brasileira No 5



La madre del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos fue una buena pianista pero no comulgaba con la idea de que su hijo se dedicara profesionalmente a la música, cuando éste era un niño. Y su padre, también un aficionado talentoso, murió antes de que Heitor cumpliera los diez años. De modo que tuvo que ser una tía, Zizinha Monteiro, quien ejerciera la influencia decisiva en la formación juvenil del futuro compositor.

Zizinha, también pianista y ferviente admiradora de Bach y gran entusiasta del Clave Bien Temperado, tenía por tradición organizar en su casa cada sábado verdaderos conciertos familiares, saludados con entusiasmo por vecinos y amigos. Fue en esa atmósfera donde el niño Villa-Lobos conoció a JS Bach, a quien llamará más tarde ni más ni menos que "el manantial folklórico universal", y a quien, ya maduro, rendirá homenaje con sus famosas Bachianas Brasileiras.

Heitor Villa-Lobos (1887 - 1959)
Las nueve Bachianas Brasileiras
Como su título lo sugiere, las nueve Bachianas, compuestas entre 1930 y 1945, tienen como fuente de inspiración a Johann Sebastian Bach en novedosa amalgama con la herencia brasileña del compositor.
Se trata de un conjunto de obras singularmente variadas, tanto en su aspecto formal como en la disposición instrumental.
Así, las hay para ocho violoncellos (la No 1, dedicada a Pau Casals), para orquesta de cámara (la No 2), y para flauta y fagot (la No 6), entre otras formaciones.

Bachiana No 5
La más célebre de ellas es la Bachiana No 5, compuesta para voz y ocho cellos, y cuya génesis se enmarca entre los años 1938 y 1945. Conforman la pieza dos movimientos, el Aria (Cantilena) y la Danza (O Martelo). Del primero de ellos –la Cantilena– la cantante Victoria de Los Angeles grabó en los años 60 una versión que hoy es legendaria y que consiguió para la pieza su hasta hoy innegable popularidad.

Se presenta aquí en versión de la soprano portorriqueña Ana Maria Martínez, acompañada por solistas de la Filarmónica de Berlín, dirigida por Gustavo Dudamel.
En la repetición del tema, la solista debe cantar "a bocca chiusa", es decir, con la boca cerrada, como si murmurara o tarareara. Lo difícil será, obligada a ello, hacer eso con la última nota.


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sábado, 3 de octubre de 2015

Beethoven: Obertura "Egmont"



El incidente de Teplice
Bettina von Arnim, de soltera Brentano, fue una escritora algo fantasiosa que tuvo la suerte de conocer a Beethoven y Goethe, amén de a muchos otros artistas de la época. Según contó –veinte años después de los hechos– fue ella quien concibió el encuentro de ambos artistas universales en la pequeña ciudad termal de Teplice, en julio de 1812, cuando Beethoven pasó allí el verano para seguir los tratamientos prescritos por sus médicos. Y es ella también la que narra el famoso incidente, cuando Beethoven y Goethe se toparon con el archiduque Rodolfo y la emperatriz, durante un paseo.

Según Bettina, al cruzarse con los príncipes imperiales, Beethoven, veinte años menor que el anciano Goethe, le susurró a éste al oído: siga caminando, tómeme del brazo, son ellos los que tienen que darnos el paso, no al revés. Pero el poeta, respetuosamente, se hizo a un lado y se quitó el sombrero. Beethoven, por el contrario, continuó su marcha impertérrito, sin contestar el saludo de la familia imperial. Al poco, se detuvo para esperar a Goethe. Cuando lo tuvo a su lado, le dijo: "Le he esperado porque le tengo gran respeto, y admiro su trabajo, pero me parece que muestra Ud. demasiada estimación por estas personas". Bettina no cuenta qué habría retrucado Goethe.

Johann Wolfgang von Goethe
(1749 - 1832)
Nada dijo en ese instante, suponemos, pero Goethe sí tenía una impresión del encuentro, no muy alentadora.
En carta posterior a su "asistente musical", Carl Zelter, describió a Beethoven como "una personalidad arisca y hostil que, aunque no se equivoca al decir que el mundo es detestable, no se esfuerza lo más mínimo por hacerlo más habitable o llevadero...".
Sin embargo, en carta dirigida a su esposa, por la misma época, expresa que el talento de Beethoven lo había impresionado, pues nunca antes había visto "a un artista más concentrado, más enérgico, y más profundo."


Obertura Egmont
A diferencia de otras oportunidades, el asistente musical Zelter no puso reparos cuando Goethe decidió enviar a Beethoven, en 1809, su tragedia "Egmont" para que el maestro de Bonn escribiera la música incidental. Beethoven vio en ella una oportunidad más de gloria y se aplicó con ahínco al trabajo. Finalizada la obra, Goethe quedó muy conforme y ahí mismo nació la idea del encuentro, ya narrado.

La obra de Goethe habla de la libertad. Y ello fue lo que entusiasmó a Beethoven, que ya había incursionado en el tema con su ópera Fidelio. La historia de Egmont (un personaje real) transcurre durante la persecución de la Inquisición española a los pueblos flamencos a mediados del siglo XVI. Egmont es un conde católico que finalmente resulta muerto aun cuando la rebelión termina exitosamente.

La primera representación del drama de Goethe con música de Beethoven tuvo lugar el 15 de junio de 1810. La obra completa está conformada por nueve escenas más la obertura, la que se inicia con humor sombrío en un tempo marcado sostenuto ma non troppo, representando la oscuridad y la opresión. El allegro subsiguiente trae a la mente la heroicidad de la lucha. Finalmente, la pieza concluye en un ánimo triunfante y celebratorio.

La versión es de la Filarmónica de Nueva York, conducida por Lorin Maazel.


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