martes, 29 de diciembre de 2015

Chopin: Estudio Op 10 No 4



En una carta escrita en el otoño de 1829, Chopin señalaba a un amigo que acababa de terminar la composición de un estudio "en mi propio estilo". Efectivamente, el autor, por entonces de diecinueve años, tomará distancia de las composiciones en el género salidas de la pluma de sus predecesores, con la producción de sus 24 Estudios divididos en dos volúmenes, el Opus 10 (dedicado a Franz Liszt) y el Opus 25 (dedicado a Marie d'Agoult, compañera de Franz por esos años).

Publicados ambos en París, el primer volumen en 1833 y en 1837 el segundo, los Estudios de Chopin son mucho más que un conjunto de piezas para piano técnicamente exigentes destinadas a conseguir la indispensable destreza en el instrumento. Muy por el contrario, el "estilo propio" del autor generó 24 piezas de inagotable belleza melódica y armónica, repletas de colores, texturas y estados de ánimo diversos. A ellos se suman tres estudios sin número de opus publicados en 1840.

Estudio Opus 10 No 4
Escrito en la tonalidad de Do sostenido menor, marcado presto con fuoco (muy rápido, fogosamente), es uno de los más difíciles del Opus 10, y quizá de la obra completa. De duración inferior a dos minutos, es posible sin embargo distinguir en él cuatro secciones. Luego de la introducción de un primer tema, la pieza progresa aceleradamente hacia un segundo tema, breve, en 0:16. Regresa el primer tema en 0:22, y luego en 1:05, avanzando hasta el clímax en 1:31, seguido por la coda, con gran ímpetu. La pieza finaliza con dos dramáticos acordes fortissimo.

La versión es de la excelente pianista ucraniana Valentina Lisitsa.


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martes, 15 de diciembre de 2015

Ignaz Paderewski: Minueto en Sol



En 1884 el pianista polaco Ignaz Jan Paderewski tenía veinticuatro años cuando decidió profundizar sus estudios para mejorar su técnica con el renombrado pianista y pedagogo polaco Theodor Leschetizky. Pero cuando éste lo escuchó, solo atinó a refunfuñar: "Demasiado tarde, demasiado tarde". Paderewski se había graduado del Conservatorio de Varsovia hacía seis años, y luego había sido contratado como profesor de piano en su alma máter, pero su "pianismo" requería ser pulido en un grado no menor si pretendía convertirse en un virtuoso. Como, con todo, en él había talento de sobra, luego de intensos tres años de estudio con el renombrado maestro, Paderewski  logró transformar una habilidad lúcida en un virtuosismo de clase mundial.

Ignaz Paderewski (1860 - 1941)
Retrato de 1887
El músico
Su debut como virtuoso ocurrió en Viena, en 1888. Fue el comienzo de una carrera que le reportó fama mundial. A continuación vinieron presentaciones exitosas alrededor de todo el mundo: Nueva York, Londres, luego giras por todo Estados Unidos y Canadá, a las que se sumaron tours por Sudamérica, Australia, Nueva Zelandia y Sudáfrica, sin olvidar desde luego sus presentaciones en casi todas las ciudades europeas, cosechando un éxito enorme y quizá replicando el efecto cautivador que hacía cincuenta años Franz Liszt había sido capaz de generar en las audiencias.

El político
Pero Paderewski no solo fue músico. También incursionó en la vida social y política. En 1919 fue elegido Primer Ministro de la recién estrenada Polonia independiente y en esa calidad agregó su firma al Tratado de Versalles. Retomó su carrera de concertista en 1922, y ya anciano y frágil recolectó fondos para la causa polaca en la antesala de la invasión nazi a Polonia.

Obra
Desde fines de la década de los años 80 hasta entrado el nuevo siglo, un manojo de composiciones mayores había salido también de su pluma: un concierto para piano, una sinfonía, una ópera y una sonata para piano. Pero de toda su producción la pieza de mayor presencia hoy es el Minueto en Sol, la primera de seis breves piezas que integran sus Humoresques de Concert, op. 14, de 1887. El minueto, una pequeña joya compuesta en 1884, consiguió un éxito inmediato pero a la vez trajo consigo un velo sobre las ya nombradas obras de mayor alcance.

La versión (el vídeo contiene también un nocturno de la misma época), es del pianista ruso Eduard Kunz, durante su participación en el Concurso Internacional de Piano Arthur Rubinstein, en 2011.


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jueves, 10 de diciembre de 2015

Haendel: "Largo", de Xerxes


Georg Friedrich Haendel se instaló definitivamente en Londres el año 1712. Tenía entonces 27 años y permanecerá allí construyendo una prolífica carrera como compositor y empresario, hasta su muerte en abril de 1759, superando no pocos vaivenes y reveses que debió enfrentar en su faceta de empresario y logrando pese a todo transformarse en el máximo exponente de la ópera inglesa de su tiempo.

Aunque no siempre fueron acogidas favorablemente por el público, en los treinta años que van desde 1710 hasta 1740, el fecundo compositor alemán escribió ni más ni menos que 40 óperas. Incluso después del rotundo fracaso en 1737 de su tercera incursión como formador de compañías operísticas, tuvo ánimo para componer un par de óperas de corte italiano, la más famosa de ellas una suerte de comedia, cuyo protagonista es un rey de Persia, Xerxes, y de quien toma su nombre la ópera.

Xerxes, la ópera
Su estreno, en 1738, fue un fracaso comercial. Sólo alcanzó las cinco representaciones. La obra confundió al público y la crítica, de manera diversa. Algunos la consideraron ópera bufa, otros una comedia farsesca e incluso un colega añadió que parecía el producto de una "mente enferma".
Con todo, la obra incorpora una de las más famosas arias escritas por Haendel, la célebre Ombra mai fu ("Nunca hubo sombra más querida, más encantadora, más dulce", continúa el verso), popularmente conocida como Largo de Xerxes, aun cuando se trata de un larghetto y no de un largo.

El aria pertenece a la primera escena del Acto I. El rey Xerxes le canta embelesado a la sombra de un árbol, la de un plátano oriental, para más señas. Escrita originalmente para soprano castrato hoy se canta generalmente, si varón, por un contratenor, si dama, por una contralto o mezzosoprano. Existen, además, innumerables versiones para diversos instrumentos.

Se presenta aquí una extraordinaria versión a cargo del contratenor alemán Andreas Scholl, con cuyo timbre nos hace testigos de un milagro, el de la voz humana.


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sábado, 5 de diciembre de 2015

Beethoven: Concierto piano y orq. No 2



Cuando Beethoven compuso su primer concierto para piano y orquesta tenía casi la misma edad que Chopin cuando éste abordó también su primera obra en el género.
Y en ambos casos, esta primera composición terminó convirtiéndose "oficialmente" en el Concierto No 2 en vez del No 1. La razón estriba, naturalmente, para ambos, en la fecha de publicación de las obras. El concierto No 2 de Beethoven fue publicado en 1801, después del No 1, aun cuando el No 2 había sido compuesto más de diez años antes, al menos sus dos primeros movimientos.

La conquista de Viena
Algún tiempo después de instalarse definitivamente en Viena en noviembre de 1792, Beethoven advirtió que para cautivar al público vienés no sólo debía mostrarse como el hábil pianista que era sino también como compositor, aunque fuera en ciernes –si ello pudiera decirse del maestro de veintidós años. Para ello, debía reunir un buen número de composiciones de su autoría, completamente nuevas o no audicionadas por un público amplio, para enfrentar la etapa en que debía concretarse su debut ante al público vienés.

Busto de Beethoven realizado
según máscara en vida
(1770 - 1827) 
De modo que junto a su aspiración de convertirse en un maestro del contrapunto –para lo que tomó clases con Haydn y otros maestros–, durante tres años Beethoven hizo acopio de obras propias en diversos géneros –para piano solo, piano con acompañamiento, para cuerdas, canciones y conciertos para piano– con el firme propósito de abordar la conquista de Viena por todos los flancos posibles.
El debut se concretó un fin de Semana Santa, el domingo 29 de marzo de 1795, en el Burgtheater de Viena, que estaba disponible para realizar conciertos instrumentales pues la fe católica de los Habsburgo no permitía las representaciones teatrales durante la Cuaresma.

Concierto para piano y orquesta en si bemol, op 19
Todavía hoy se discute si el "nuevo concierto" presentado en la ocasión fue el No 1 o el No 2, si bien la mayor parte de las opiniones se inclinan por que se trató del segundo, compuesto muchos años antes que el "primero", entre los años 1787 y 1789. Al menos así ocurrió respecto de sus dos primeros movimientos, como ya se indicó, porque para la presentación de 1795 Beethoven reescribió el movimiento final, modificación surgida en el marco de sus estudios con Haydn. Tres años más tarde, para una presentación en Praga, el compositor volvió a revisar la obra, escribiendo otro final para la ocasión, finalmente desechado porque la versión publicada en 1801 y la que ha llegado hasta nosotros es aquella que se escuchó en Viena en 1795, según los testimonios más fiables.

Aunque considerada por los estudiosos (opinión a la que se sumaba el mismo Beethoven) una obra más bien débil y convencional, claramente tributaria de Haydn y Mozart, contiene como un todo un sentido del drama y los contrastes que anuncia de modo manifiesto al maestro magnífico de los conciertos posteriores. De seguro, su hermoso Adagio habrá provocado una profunda impresión en el público presente aquel domingo de Semana Santa.

Movimientos:
00       Allegro con brio
13:58  Adagio
24:11  Rondo. Molto allegro

La versión es de un jovencísimo Vladimir Ashkenazy, acompañado de la London Philarmonic Orchestra, conducida por Bernard Haitink. Royal Festival Hall, Londres, 1974.


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