sábado, 20 de agosto de 2016

Mozart: "Là ci darem la mano", duettino



Sabemos que el estreno de Don Giovanni, en Praga, octubre de 1787, fue un éxito de público y crítica. No ocurrió lo mismo en Viena, al año siguiente, no obstante Mozart introdujo algunos cambios, para agradar al espíritu vienés. No fue suficiente. Al parecer, los vieneses de la época, más conservadores, no vieron con buenos ojos que la obra terminara con el protagonista castigado con la muerte, por libertino que fuera. Después de todo, don Juan era un noble, y faltaba un año y poco más para la toma de la Bastilla...

Mozart agregó, quitó y modificó arias para el estreno vienés, en consideración, también, a las habilidades específicas de los cantantes de la plaza. Pero un dueto se mantuvo intocado.
Es el dueto (más bien, duettinoLà ci darem la mano, uno de los dúos para barítono y soprano (o mezzo) más populares de Mozart, cantado en el primero de los dos actos de la ópera, y encargado a Don Giovanni y Zerlina, esta última la prometida de Masetto, un campesino.

"Allá nos tomaremos de las manos"
Don Giovanni se ha enamorado de Zerlina, nada más verla. Y se las ingenia para alejar a Masetto, luego de ofrecer a la pareja su castillo para celebrar allí la boda. Con Masetto fuera de escena, Don Giovanni inicia el despliegue de sus artes amatorias, asegurándole a Zerlina que "allá [en el castillo] nos tomaremos de las manos", y luego él escuchará de ella, un . El seductor avanza en su conquista a paso firme. Zerlina está a punto de ser cautivada cuando entra en escena doña Elvira, que la arrancará de los brazos del disoluto Giovanni, a quien conoce de sobra.

Duettino y no dueto está marcada la pieza. Y eso es, pues de dúo tiene poco, si entendemos por ello el canto simultáneo. Efectivamente, las dos voces solo se unen al final, luego que Zerlina entona ¡Andiam...! (5:45). Previamente, Giovanni ha entonado su texto para seducir, Zerlina el suyo, mostrando su turbación.

Variaciones y fantasías
La pieza, que no supera los cuatro minutos de duración, animó a un buen número de compositores a escribir variaciones o fantasías sobre ella, encargadas a instrumentos diversos. Las hay para piano, clarinete, oboe, corno inglés, guitarra... La más popular es la de Chopin, su opus 2, de 1827, en sus versiones para piano solo y orquestada. Beethoven, Berlioz y Liszt, son otros autores de renombre que también fueron cautivados por el duettino de Mozart.

La versión es del barítono americano Rodney Gilfry y la mezzo soprano rumana Liliana Nikiteanu.


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