viernes, 21 de octubre de 2016

Ottorino Respighi: Los Pinos de Roma

No es exagerado afirmar que el papel de Italia en la música contemporánea no asomó tan brillante ni influyente como en otras épocas. Sin embargo, a partir de la generación de los años 80 del siglo XIX la música italiana participó efectivamente en la renovación del lenguaje musical y, gracias al conocimiento de su pasado (que no es poco), pudieron los músicos abrirse paso en la búsqueda de nuevas sendas. Entre estos compositores –contemporáneos de los músicos franceses que reaccionaron contra el posromanticismo germánico (Debussy, Satie, Ravel, por decir algo)– destaca Ottorino Respighi, el más célebre a nivel mundial, entre sus colegas italianos.


La trilogía "romana"
Con poco más de treinta años, Respighi se estableció en Roma luego de hacerse cargo, en 1913, del puesto de profesor de composición de la Academia Santa Cecilia. La academia se convertirá pronto en el Conservatorio de Roma, y Ottorino será nombrado director de la prestigiosa institución, en 1924. Seducido por la vida musical romana y el notable paisajismo que la ciudad presenta decidió, durante el primer año de su administración, retomar su tributo a la ciudad eterna con la composición del poema sinfónico Los Pinos de Roma, tributo que había comenzado en 1916 con Las Fuentes de Roma, y que culminará con Las Fiestas Romanas, en 1928.

Los Pinos de Roma
Ottorino Respighi, en 1935
(1879 - 1936)
Aunque en estrecha competencia con Las Fuentes... es la obra más popular de la trilogía, y desde luego, la que concita el mayor entusiasmo de las agrupaciones orquestales del mundo. Tuvo su estreno, no exento de sinsabores, el 14 de diciembre de 1924, en Roma.
El teatro estaba abarrotado, pero Respighi presentía que el público se iba a desengañar, muy pronto, en el primer movimiento. Y de hecho hubo una silbatina considerable al término de la primera sección, para nada sorprendente por cuanto las trompetas insisten con estrépito en una nota discordante, completamente ajena a la tonalidad en curso [minuto 2:31 y posteriores]. En el segundo movimiento, la orquesta se aquieta, y con ello también se sosegó el público, si bien permaneció intrigado por el desarrollo de la obra. Una sonora ovación saludó el final de la pieza.

Movimientos
Consciente de que la audiencia italiana ha sido siempre más inclinada a la ópera que a la música instrumental, el autor incluyó unas notas "explicativas" en el programa de mano, para cada una de las secciones. A continuación, una sinopsis:

00  Pinos de la Villa Borghese
Niños juegan alrededor de los pinos de la Villa Borghese [la opulenta mansión de la conspicua familia romana del siglo XVII]; bailan en círculos, juegan a ser soldados, marchando y luchando, vienen y van en bandadas. De pronto, la escena cambia y…

02:50  Pinos cercanos a una catacumba
… vemos las sombras de los pinos que enmarcan la entrada a una catacumba. De las profundidades emerge el sonido de un salmo fúnebre, flotando en el aire como un himno solemne, que gradual y misteriosamente comienza a dispersarse.

09:04  Pinos del Gianicolo
El aire se estremece: Los pinos del Gianicolo [colina de Roma desde donde se disfrutan las mejores vistas de la ciudad] pueden verse delineados por la clara luz de la luna llena. Un ruiseñor canta... [La partitura exige la inclusión de canto de pájaros, verdaderos, grabados... innovación que llegó a ser profética]

15:27  Pinos de la Via Appia
Amanecer nebuloso en la Via Appia: los pinos solitarios son guardianes del mágico paisaje; se escucha el ritmo insistente de innumerables pasos. El poeta tiene una fantástica visión de glorias pasadas: trompetas suenan y, en la brillantez del nuevo sol radiante, un ejército consular se aproxima poco a poco a la Vía sagrada, dirigiéndose triunfante hacia el Capitolio...

La crítica ha calificado a menudo a Respighi de ultraconservador, entre otros epítetos poco cálidos. Pero al público le encanta... es lo que finalmente importa.
La versión es de la agrupación eslovena, Gimnazija Kranj Symphony Orchestra, dirigida por el maestro Nejc Bečan.


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2 comentarios :

  1. Alejandro Cabrera Ávila5 de febrero de 2017, 22:01

    Sublime. La alegría y los colores del primer movimiento me recuerdan igualmente al primero de la suite «The Red Pony», del maestro Aaron Copland, ‘Morning on the Ranch’. Esta obra de Respighi es extraordinaria, un deleite sonoro.

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  2. Hola, Alejandro: Tengo algo olvidado a Copland. Gracias por recordármelo. Saludos.

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