martes, 31 de mayo de 2016

Johann Strauss II: Cuentos de los bosques de Viena



Alrededor de 1860, a sus treinta y cinco años, Johann Strauss hijo vislumbró que el vals vienés, la afamada danza que por esos años cautivaba a los vieneses, podría lograr aceptación y reconocimiento ante una audiencia internacional. Si por añadidura lograba traspasar a esa nueva audiencia parte del espíritu y encanto de la tierra de donde procedía, tanto mejor. Con ello en mente, se afanó en la composición de una música que reflejara la magia y el hechizo de los bosques que rodeaban a la Viena imperial del siglo XIX.

Johann Strauss Jr. (1825 - 1899)
Y tuvo razón. El vals Geschichten aus dem Wienerwald es indiscutiblemente, después del insuperable Danubio Azul, uno de los valses de Johann Strauss Jr. más reconocidos en todo el mundo.
Es una pieza de concierto, indudablemente, y su versión completa dura alrededor de quince minutos aunque por lo común escuchamos versiones reducidas, de dispar resultado, al obviar el director a cargo las repeticiones o, incluso, uno o dos trozos completos. El director y compositor brasileño Fabio Costa es una excepción. Lo es también en un sentido más amplio pues acostumbra dirigir unas palabras a la audiencia en cada concierto.

La obra, compuesta en 1868 (un año después del Danubio...) contemplaba en su origen una parte virtuosa de cítara. Como hoy, al menos en el mundo occidental, no se encuentran "citaristas" o intérpretes de cítara a la vuelta de la esquina, se acostumbra reemplazarla por un cuarteto de violines, o un par de ellos si la orquesta no es muy grande. Es precisamente el caso de la versión que presentamos. Las secciones originalmente encargadas a la cítara corresponden aquí a los minutos 2:12 a 2:39, y 14:08 a 14:43. Y el vals propiamente tal comienza en el minuto 3:01.

Fabio Costa conduce la Orquesta Filarmónica de Minas Gerais.



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sábado, 21 de mayo de 2016

J.L. Dussek: Sonata "Élégie Harmonique"



Como es de público conocimiento, en los recitales y conciertos de nuestros tiempo el piano se sitúa en el escenario con su eje más largo a lo ancho de éste de modo que la tapa levantada actúa como caja de resonancia enviando el sonido directamente hacia la audiencia. Así dispuesto el instrumento, cuando el pianista, o la pianista, toman asiento ante él, quedan mostrando su perfil al público, su perfil derecho, para mayor rigor. Pero no siempre fue así.

Hasta antes de que se iniciaran los conciertos públicos, tecladista y clave, clavecín o clavicordio, se disponían de cualquier modo en relación con el público pues se trataba de veladas íntimas en el reducido espacio de una sala o salón de algún miembro de la nobleza. Pero cuando el recital de piano abierto al público se popularizó, hubo que decidir el modo en que el instrumento (y el pianista) debía disponerse frente a esos nuevos auditores, esa naciente burguesía que cómodamente sentada en las butacas de una sala de conciertos deseaba participar ávidamente de lo que nobleza, aristocracia y clero venían gozando desde hacía mucho.

J.L. Dussek (1760 - 1812)
¿Cómo hacerlo? ¿De espaldas al público? ¿De frente? ¿...O de lado?
Aunque no tan obvio, existió un pianista que resolvió esta cuestión de una vez y para siempre. Tiene nombre y apellido. Jan Ladislav Dussek es recordado como el primer gran virtuoso que se sentó al piano mostrando su perfil derecho al público, por primera vez en la historia.
Nacido en Cáslav, Bohemia, en 1760, el muy agraciado Dussek (el público parisiense le llamó le beau Dussek) exhibió su bello perfil a los veinte años ante públicos extasiados de media Europa, pues también fue el primer concertista que emprendió giras.

Gran virtuoso del instrumento, fue asimismo un buen compositor. Amigo íntimo del príncipe y pianista de afición Luis Fernando de Prusia, a la muerte de éste –en batalla frente a las tropas napoleónicas en 1806– compuso en su memoria una sonata, que tituló "Élégie Harmonique".
Tras la muerte de su amigo y protector, la vida del bello Dussek se desordenó un poco. Murió obeso y alcohólico en St. Germain-en-Laye el 20 de marzo de 1812.

Sonata en Fa sostenido menor, opus 61, "Élégie Harmonique"
La pieza tiene tan solo dos movimientos:
– Lento patetico - Tempo agitato
 Tempo vivace e con fuoco quasi presto

Se presenta aquí el primer movimiento en versión del pianista madrileño Ignacio Marín-Bocanegra.


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jueves, 19 de mayo de 2016

Beethoven: Sonata No 15 "Pastoral"



No obstante su sordera ya había comenzado a inquietarlo seriamente, Beethoven, de treinta años, entró al nuevo siglo, el diecinueve, de muy buen ánimo. Con sus problemas financieros prácticamente resueltos, pudo escribir a su amigo y médico Franz Wegeler: "Conmigo no se firman contratos, yo exijo y se me paga". Pero en la misma carta, más adelante, se sincera respecto de su salud: "en los últimos tres años, mi sentido del oído se ha debilitado progresivamente [...] mis oídos no dejan de dolerme día y noche ... llevo una vida de ermitaño".

Beethoven (1770 - 1827), en 1803
Con todo, es una época dorada, y altamente fructífera. Si solo consideramos su producción "sonatística", el año 1801 vio nacer nada menos que cuatro sonatas: la del opus 26, las dos sonatas "quasi una fantasia" del opus 27 (la popular "Claro de Luna", una de ellas) y la sonata del opus 28 en Re mayor, llamada "Pastoral" no por Beethoven sino por su editor, como era lo habitual. (Todavía faltan siete años para que aparezca la sinfonía del mismo nombre, la que en su caso, al parecer, fue titulada así por el mismo Beethoven.)

Dedicada al conde Joseph von Sonnenfels, un "illuminati" que fue amigo y patrocinador de Mozart, la pieza es recibida habitualmente con cierto desdén por parte de público e intérpretes. Con muy poca justicia, por cierto. Una endeble motivación puede que resida en su manifiesto retorno a los antiguos cánones en comparación con la suerte de liberación formal que supusieron las tres sonatas precedentes. Es que al maestro todavía le quedaba algo por decirnos en el esquema formal de cuatro movimientos de sus primeras sonatas. No siempre tenía que ser un iconoclasta. También podía mostrarse como creador de simple belleza, aquí, calma y quieta, si se exceptúa el finale, único movimiento verdaderamente "virtuoso".

Movimientos:
00  Allegro: Una nota pedal sobre la tónica Re acompañará los primeros 24 compases. Y de una forma u otra, esta figura de bajo sostenido se mantendrá durante toda la pieza.
11:51  Andante
19:57  Scherzo - Allegro vivace
22:39  Rondo - Allegro ma non troppo

La versión es de Daniel Barenboim. Ciclo de las 32 sonatas, Berlín, 2005.


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lunes, 16 de mayo de 2016

Heitor Villa-Lobos: Vals "Tristorosa"



Entre los años 1893 y 1894 se sucedieron en Brasil dos movimientos rebeldes que involucraron a unidades de la Marina, apoyados por la oposición monárquica en contra de la República recién instalada surgida luego del derrumbe del Imperio del Brasil en 1889. No resultaron victoriosos, como se habrá adivinado. Tres años más tarde, Raúl Villa-Lobos, bibliotecario, cellista aficionado y escritor, publicó una historia sobre las revueltas, bajo el pseudónimo de Epaminondas Villalta.

Heitor Villa-Lobos
(1887 - 1959)
Para la fecha, su hijo Heitor tenía solo diez años. Todavía no era músico, pero el pseudónimo utilizado por su padre habrá debido resonar con fuerza más tarde, cuando tuvo veintitrés, pues con ese mismo nombre ficticio, al que agregó el vocablo "Filho" (hijo), firmó en 1910 una de sus más tempranas composiciones, una sencilla pieza para piano que tituló "Tristorosa".

Si bien son años en que Heitor Villa-Lobos –convencido de que le reportaba más frutos viajar que permanecer adscrito a la academia– anduvo de viaje por todo Brasil y El Caribe recopilando melodías y ritmos locales, "Tristorosa", es un vals, un sencillo vals. Su título deriva de la combinación de las palabras portuguesas "triste" y "rosa" (mismas que en español). El estilo del vals es, también, típico de las piezas del periodo.

"Tristorosa", de Epaminondas Villalta, Filho. Arreglo para guitarra, en versión de la artista bielorrusa Tatyana Ryzhkova.


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sábado, 14 de mayo de 2016

Mozart: Misa en do menor - "Kyrie"



El 31 de julio de 1782 Mozart escribió a su padre Leopold solicitando permiso para contraer matrimonio con Constance Weber. Pero no esperó respuesta. Cuatro días después la pareja se casaba en la catedral de San Esteban de Viena. Mozart tenía 26 años. Constance, 20. Finalmente, Mozart había logrado hacer a Constance su esposa sin el consentimiento de Leopold. En voto de agradecimiento al destino, Wolfgang se comprometió a escribir una misa en ofrenda a Constance. Al día siguiente del matrimonio, mágicamente, llegó el consentimiento de Leopold.

Constance Mozart, en 1802
(1762 - 1842)
Desde el otoño de 1782 hasta mediados de 1783 Mozart trabajó en la partitura. En enero de 1873 escribió a su padre para contarle que la misa estaba terminada en un cincuenta por ciento. Pero cuando la pareja visitó a Leopold en Salzburgo, donde se había dispuesto que la misa se estrenara, la obra permanecía todavía inacabada. Con fragmentos procedentes de otras misas, se estrenó igualmente el 26 de octubre de 1873 en una iglesia parroquial (la catedral era impensable debido a la reciente ruptura con el arzobispo Colloredo). Constance cantó en la oportunidad las partes de soprano solista.

Misa en Do menor, K. 427
Como curiosamente sucedió con casi todas las composiciones de Mozart relacionadas con Constance, la obra quedó inacabada para siempre. De las secciones tradicionales de la "misa común" (en oposición a la misa de Requiem), Mozart habría terminado el Kyrie, el Gloria, el Sanctus y el Benedictus, quedando el Credo comenzado y el Agnus Dei sin empezar. Sin embargo, también se sostiene que el compositor pudo haber terminado la obra en Salzburgo pocos días antes de sus estreno, resultando sus originales perdidos.

Kyrie
Se presenta aquí la sección más recurrida como pieza autónoma, el Kyrie, de aproximadamente siete minutos de duración, en versión de la City Chamber Orchestra de Hong Kong y coros, dirigidos por Helmuth Rilling. La soprano Louise Kwong canta lo que Constance cantó hace casi doscientos cuarenta años.


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martes, 10 de mayo de 2016

J. Stamitz: Concierto p. clarinete Si bemol



En uno de sus tantos viajes por Europa Central a fin de conseguir un puesto en una orquesta de renombre, Wolfgang Amadeus Mozart recaló en Mannheim el 30 de octubre de 1777. La ciudad gozaba de intensa vida musical bajo el patronazgo del príncipe elector Carl Theodor y su orquesta era una de las mejores de Alemania, de modo que las aspiraciones de Mozart, de 21 años, no podían estar mejor enfocadas. Lamentablemente, pese a hacer amistad con varios músicos de la orquesta, incluido el Konzertmeister, la respuesta fue la de siempre: "no había sitio para él por el momento".

Una lástima. Porque si hubiese habido "sitio", la famosa agrupación orquestal que llegó a hacer escuela con el título de Escuela de Mannheim hubiese podido aumentar aún más su gloria, al mirar atrás y poder decir que entre sus miembros se contó al compositor más genial de la historia. No fue así, pero igual hicieron escuela los compositores y músicos alemanes que escribieron música para la corte de Carl Theodor desde mediados del siglo XVIII hasta el fin de la época clásica, entre quienes destaca señaladamente el violinista y compositor checo Johann Stamitz.

Johann Stamitz (1717 - 1757)
Poco se sabe de su vida, aparte de que nació en Nemecky Brod (Bohemia) a mediados de junio de 1717 y que tomó lecciones de su padre. Cual haya sido su camino, en 1742 lo vemos convertido en un respetado violinista de la orquesta de Mannheim. Al cabo de unos años será nombrado su conductor. Bajo su égida es que la orquesta llegó a tener tal renombre, pues las innovaciones del compositor checo cumplieron un papel destacado en el desarrollo de la sinfonía como género. A Johann Stamitz, por ejemplo, se debe la estructura moderna del género sinfónico estructurado en cuatro movimientos. Súmese a ello la construcción del primer movimiento con la estructura de lo que más tarde se conocerá como "forma sonata", con primer tema, segundo, desarrollo y recapitulación.
Stamitz murió en Mannheim a los 39 años. Sus hijos músicos, Carl y Anton, continuarán la tarea.

Durante su corta vida, además de la obligada música sacra, Stamitz produjo alrededor de 72 sinfonías, diez tríos orquestales y numerosos conciertos para instrumento solista. Entre los últimos, destaca el Concierto para clarinete en Si bemol mayor. Gran parte de los originales manuscritos se han perdido, de modo que es imposible datar la fecha de su composición y menos aún aventurar una fecha de "estreno", que no sea aquella, ignota, en que Carl Theodor la escuchó por primera vez.

Movimientos: 
(los tempi aparecen entre corchetes pues el compositor no quiso indicarlos)
00        [Allegro]
07:54   [Andante sostenuto]
12:04   [Rondo (Poco allegro)]

La versión es de la artista china Jaehee Choi, acompañada de la agrupación New Fine Arts Project Orchestra.


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domingo, 8 de mayo de 2016

Richard Wagner: "Rienzi" - Obertura



Robert Ley, reconocido y altamente corrupto dirigente del partido nazi que se suicidó en su celda durante los juicios de Nuremberg, le preguntó una vez a Hitler por qué había decidido inaugurar la reunión anual del partido con la obertura de la ópera Rienzi, de Wagner. El dictador respondió así:

"... No es una cuestión puramente musical. A la edad de 24 años, este hombre [Rienzi], el hijo de un posadero, convenció al pueblo romano para expulsar a los corruptos del Senado recordándoles el magnífico pasado del Imperio Romano, Escuchando esta música bendita en el teatro, en Linz, cuando era joven, tuve la visión de que algún día yo también resultaré triunfante en unificar el Imperio Alemán, engrandeciéndolo una vez más."

Bueno. Al final de la guerra, Alemania no terminó engrandecida sino reducida a escombros. Pero la anécdota sirve para ilustrar la curiosa fascinación de Hitler por Rienzi, el héroe mítico de la obra de Wagner que terminará sus días atrapado y derrotado.

La obra, cuyo título completo es Rienzi, el último de los tribunos, está basada en una novela del mismo título, un best seller del siglo XIX de autor inglés. Cuenta la historia de Cola di Rienzi, un notario papal devenido en líder político, que vivió en la Italia medieval y que logró derrotar a las clases nobles de Roma entregando el poder al pueblo. Sus peripecias terminarán cuando deba enfrentarse, con unos pocos seguidores, a su destino fatal.

Con textos y música de Wagner, la ópera fue escrita entre julio de 1838 y noviembre de 1840. Su estreno, apoteósico, tuvo lugar en Dresde el 20 octubre  de 1842 y representó la consagración musical del compositor a sus veintinueve años. Pronto vendrán El Holandés Errante (1841), Tannhäuser (1843) y Lohengrin (1845).

La obra es extensa. Originalmente tenía cinco actos y su representación tomaba más de seis horas. Wagner escribió versiones más breves posteriormente, pero aún así hoy se representa poco, aunque su obertura todavía goza de la aceptación del gran público.

La versión es de la Orquesta de la Universidad de Música Franz Liszt, de Weimar, con la dirección de Nicolás Pasquet.


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