viernes, 16 de junio de 2017

Chopin: Preludios del opus 28


Chopin terminó los 24 preludios del opus 28 en Mallorca durante el verano que pasó allí en compañía de George Sand y sus hijos, en 1838-39. No fue tarea fácil. En la isla, Chopin enfermó, se mejoró, y volvió a enfermar. Primero trabajó en un ruinoso piano alquilado hasta que llegó el pianino que le envió Camille Pleyel, su amigo editor, pianista y fabricante de pianos, con quien se había comprometido, quinientos francos mediante, a terminar los preludios allá en la isla y hacérselos llegar a París apenas concluidos.


A través de Julian Fontana, amigo común, Pleyel fue informado durante dos meses de los avances y retrocesos. Escribe Chopin el 15 de noviembre: "Pronto recibirás los preludios"; el 3 de diciembre: "No puedo enviarte los manuscritos porque aún no están listos"; el 14 del mismo mes: "Espero enviar muy pronto los textos"; el 28: "No puedo enviarte los preludios. No están terminados. Pero ahora estoy mejor y trabajaré". Finalmente, el 12 de enero de 1839 escribe a Fontana: "Te envío los preludios [...] Me parece que no hay errores. Dale una copia a Probst [el editor] y el manuscrito a Pleyel...".

Por las 24 pequeñas joyas Chopin  cobró dos mil francos. Mejor dicho, es lo que prometió Pleyel por la serie completa luego de conocer en París los preludios que ya estaban terminados; de ahí, el "avance" de quinientos francos.

Recepción
Publicados en París en septiembre de 1839 (con dedicatoria a Pleyel), también en Berlín y poco después en Londres, los Preludios fueron muy bien recibidos, maravillando a los círculos musicales de la época.
Liszt afirmó de ellos:
"Esta composición es de un orden en todo sentido distinto. No son, como puede dar a entender el título, piezas destinadas a ser ejecutadas a modo de introducción de otras piezas sino preludios poéticos [...] Admirables por su diversidad, el trabajo y el saber que contienen sólo resultan apreciables después de un examen escrupuloso. [...] Tienen la libre y gran presencia que caracteriza a las obras geniales."
Schuman, algo más cauto, señaló:
"Debo señalarlos como muy notables. Confieso que esperaba algo muy diferente, con mucho estilo, como sus estudios. Es casi lo contrario, esbozos, comienzos de estudios, quizá ruinas... Pero en cada pieza encontramos su escritura refinada, perlada: es de Fréderic Chopin, lo reconocemos incluso en las pausas y en su respiración ardiente. Es el alma más osada y altiva de hoy en día...".
La génesis
Aunque en absoluto se evidencie en su música, Chopin rendía culto a Bach; ya de niño, era uno de sus dioses (el otro será Mozart). No sorprende entonces que decidiera construir una serie de piezas breves ordenadas sistemáticamente, en tributo al maestro alemán, o en tributo al Clave Bien Temperado pero sin fugas: los tiempos son otros. Por añadidura, el genio polaco contaba con un modelo reciente: los Preludios en todas las tonalidades, de Hummel, de hacía quince años. Chopin continuará la senda.

Disposición de la serie
Aparte del asunto de la ausente fuga, a diferencia de Bach, Chopin dispondrá sus 24 preludios en las tonalidades mayores y su relativa menor avanzando por el "círculo de quintas". Es decir, comenzando en la tonalidad de Do mayor, el preludio siguiente va en la tonalidad relativa menor de Do, dígase, La menor. Ahora viene el salto de quinta: el preludio que sigue va en Sol mayor... el siguiente en Mi menor, relativa de Sol. Salto de quinta: Re mayor; relativa menor: Si menor. Etc.

Obra unitaria vs piezas independientes
La particular disposición descrita ha hecho pensar a algunos estudiosos que la intención de Chopin fue construir una obra unitaria cuyas partes debían interpretarse seguidas, una tras otra. Pero lo cierto es que el mismo Chopin rara vez tocó más de tres o cuatro preludios en los salones parisinos, y nunca la serie completa. En nuestros días ocurre algo similar: quizá no discográficamente, pero resulta innegable en presentaciones en público. Los pianistas de hoy pueden incluir uno o dos preludios como parte del programa, pero las más de las veces nos entregan las breves piezas como bis o encore al final de un concierto.

La obra unitaria
Anotemos, de paso, que existen otras dos piezas (hay quienes hablan de tres) de Chopin que encajan perfectamente en el estilo: un Preludio del opus 45, de 1841, y otro en La menor sin número de opus, de 1843. Pero cuando se trata de interpretar "todos" los Preludios de Chopin, incluso discográficamente, los intérpretes se ciñen estrictamente a la obra que aquí se reseña: los 24 Preludios del Opus 28, cuya duración en un recital no alcanza los 40 minutos, tal y como sucede con cualquier sonata del periodo que fuese dispuesta para nutrir la primera parte de una presentación.

La brillante pianista de origen chino, Yuja Wang, nos obsequia con la obra completa en esta grabación en el Teatro La Fenice, de Venecia, durante la reciente temporada de música de cámara 2016 - 17. Una joya en toda la extensión del término.


Los 24 Preludios del Opus 28
Tomados individualmente, hay Preludios para todos los gustos. Su duración varía desde los escasos treinta segundos hasta los cinco minutos y algo más de aquel único que podría considerarse extenso. En cuanto a tempo, los hay largo, o lento, o andantino, o molto agitato o vivace...

00:00  No. 1 en Do mayor, agitato
01:21  No. 2 en La menor, lento
03:14  No. 3 en Sol mayor, vivace
04:24  No. 4 en Mi menor, largo
06:12  No. 5 en Re mayor, allegro molto
06:44  No. 6 en Si menor, lento assai
08:36  No. 7 en La mayor, andantino
09:25  No. 8 en Fa sostenidos menor, molto agitato
11:17  No. 9 en Mi mayor, largo
12:34  No. 10 en Do sostenido menor, allegro molto
13:03  No. 11 en Si mayor, vivace
13:42  No. 12 en Sol sostenido menor, presto
15:05  No. 13 en Fa sostenido mayor, lento
18:08  No. 14 en Mi bemol menor, allegro
18:57  No. 15 en Re bemol mayor, sostenuto
24:04  No. 16 en Si bemol menor, presto con fuoco
25:09  No. 17 en La bemol mayor, allegreto
28:12  No. 18 en Fa menor, allegro molto agitato
29:09  No. 19 en Mi bemol mayor, vivace
30:41  No. 20 en Do menor, largo
32:13  No. 21 en Si bemol mayor, cantabile
34:01  No. 22 en Sol menor, molto agitato
34:47  No. 23 en Fa mayor, moderato
35:36  No. 24 en Re menor, allegro appassionato

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4 comentarios :

  1. Maravillosa interpretación. Muchas gracias por el artículo, interesantísimo.

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  2. Hola, Buhodós: Muchas gracias a ti, por dejar aquí tu comentario. Saludos.

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  3. Juya Yang ya es una conocida intérprete. Sus interpretaciones son maravillosas y esta no es menos que otras. Fantástica!

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  4. Hola, Armando: Toda la razón. Ella y sus interpretaciones son maravillosas. Gracias por tu comentario. Saludos.

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