martes, 23 de diciembre de 2014

Chopin: Vals en La bemol, opus 42



El verano de 1840 la singular familia compuesta por Chopin, la escritora George Sand y los hijos de ésta, Solange y Maurice, no pudo repetir la ocurrencia del año anterior cuando armaron sus bártulos y partieron a gozar de tres meses de merecido descanso en la casa veraniega que la Sand mantenía en Nohant, a 300 km al sur de París. Esta vez no hubo presupuesto, pues la última obra de la incansable y prolífica escritora había resultado un fracaso, y no había cómo solventar la estadía de tres meses en la casa de verano, a cuatro mil francos el mes, sin contar los gastos de viaje.

De modo que permanecieron en París. George Sand corrigiendo y reescribiendo, y Chopin, que ya había comenzado a habituarse a componer exclusivamente en Nohant, debió readecuar su rutina y ponerse a trabajar en París durante el verano. Por lo demás, durante esos meses no tenía alumnos. Y no obstante las desacostumbradas circunstancias, 1840 fue un año fecundo, un año de trabajo ininterrumpido en el número 16 de la Rue Pigalle. De esa fecha son, para muestra un botón y otro más, la Fantasía en Fa menor, y el sinuoso Vals en La bemol, opus 42, publicado ese mismo año, sin dedicatoria.

Vals en La bemol, opus 42
Robert Schumann, abierto admirador de Chopin y quien ya había hablado maravillas sobre el Estudio opus 25 N° 1, escribió acerca de este vals que "si alguna vez hubiese que bailarlo tendrían que hacerlo solo las condesas". No entendemos qué quiso decir realmente, acaso que requería una extrema elegancia hacerlo –un hombre de su tiempo. La superposición de un ritmo binario de la mano derecha y uno ternario de la izquierda en el tema principal, unido a la velocidad que aquí le imprime el pianista ruso Boris Berezovsky hacen la danza impracticable incluso para las condesas. Una coda brillantísima (2:37) pone punto final a la pequeña pieza rematada por vigorosas notas al unísono, en el registro bajo.


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viernes, 19 de diciembre de 2014

György Ligeti: Dos estudios para piano



György Ligeti, uno de los compositores de vanguardia más importantes de la segunda mitad del siglo XX y cuyo nombre se hiciera ampliamente conocido luego de que Stanley Kubrick incluyera extractos de su obra en la banda sonora de la película 2001 Odisea del Espacio, se inició en el oficio de la música escribiendo sencillamente un vals. Tenía 14 años y hacía muy poco había comenzado a recibir sus primeras lecciones de piano, en una pequeña ciudad de la región de Transilvania, en Rumania.
La Segunda Guerra interrumpirá sus estudios.

György Ligeti (1923 - 2006)
Pero sobrevivió al holocausto (no así su padre y hermano). Terminada la guerra, Ligeti deberá enfrentar a las nuevas autoridades y tratará de crear un nuevo lenguaje musical de postguerra inmerso en una sociedad que vive aislada de las tendencias modernas occidentales. Luego del aplastamiento de la revolución húngara de 1956, huirá a Occidente, estableciéndose en Viena. Allí conocerá a Stockhausen y Pierre Boulez.

Pero los experimentos de los líderes de la vanguardia europea más bien lo desorientan. Siempre ha sido algo escéptico de la música electrónica y también del dodecafonismo. Al cabo de tres años en el círculo de Colonia, abandonará la senda electrónica para abocarse al estudio de una intrincada rítmica propuesta por el compositor mexicano de origen estadounidense, Conlon Nancarrow.

Estudios para piano
A partir de los años setenta, Ligeti sumó a su búsqueda el interés por los aspectos rítmicos de la música africana. En las décadas siguientes su obra verá acentuado el énfasis en la polirritmia, llevándolo a proponer complejísimas estructuras rítmicas de las que es acabada muestra su trilogía Etudes pour piano, tres libros que contienen cada uno entre seis y ocho estudios escritos entre 1985 y 2001, y que abundan en influencias tan diversas como el gamelán, los polirritmos africanos, Béla Bártok, Nancarrow desde luego, e incluso señalan una deuda con el pianista de jazz norteamericano Bill Evans.

La pianista Yuja Wang nos ofrece aquí el estudio N° 4, Fanfares, del Libro I y el estudio
N°4, Der Zauberlehrling (El aprendiz de brujo) del Libro II.


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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Beethoven: Sonata opus 2 N° 3


Muchas veces se da como fecha de nacimiento de Ludwig van Beethoven el 16 de diciembre de 1770. Pero lo único que está documentado es su fecha de bautismo, en un día como hoy, 17 de diciembre, de hace 244 años.
Beethoven pudo muy bien nacer el día anterior, y si bien era costumbre realizar el bautismo a los pocos días (por la fuerte religiosidad de la época, y también, porque el infante podía morirse) es harto improbable que los padres del pequeño Ludwig decidieran bautizarlo al día siguiente de nacido, si recordamos que Johann, el padre, ya por esos años ahogaba sus penas con alcohol y saludaba los buenos momentos del mismo modo. Así que si festejó el nacimiento como acostumbraba, no creemos que estuviera en condiciones de celebrar el sacramento al otro día.

En resumen, no sabemos cuándo nació Beethoven. Este blog le rinde hoy homenaje en el día en que fue bautizado, en Bonn, en 1770.

Sonatas del Opus 2, dedicadas a Haydn
Luego de instalarse definitivamente en Viena en 1792, Beethoven tomó clases de composición con el maestro Franz Joseph Haydn, entonces una celebridad de sesenta años con sede en Londres, quien de tanto en tanto se aparecía por la capital del imperio de los Habsburgo, para dictar clases y visitar a sus amistades. Pero no se llevaron bien, y al cabo de dos años Beethoven abandonó a su maestro. Más tarde tomará clases con Antonio Salieri, pero nunca olvidará al viejo Haydn, a quien le serán dedicadas las tres primeras sonatas para piano, agrupadas en el Opus 2.

Compuestas alrededor de 1794 de manera casi simultánea, las tres sonatas fueron estrenadas en el otoño de 1795 en los salones de uno de sus amigos nobles, el príncipe Carl von Lichnowski, en una velada que contó con la presencia de Joseph Haydn. Fueron publicadas en marzo del año siguiente, por Artaria, la casa editorial vienesa del mismísimo Haydn.

Sonata Opus 2 N° 3 en Do mayor - Movimientos
Beethoven ha tomado prestado aquí material proveniente de un trabajo de juventud, el Cuarteto con piano N° 3. Al igual que sus pares del opus 2, la sonata presenta una amplia concepción, con cuatro movimientos en vez de tres, adicionando en esta ocasión un breve scherzo como tercer movimiento.
00        Allegro con brio
11:33  Adagio  Sorprendente en su simpleza, uno de los movimientos lentos más bellos de Beethoven.
20:23  Scherzo - allegro
23:28  Allegro assai

La versión es del maestro chileno, Claudio Arrau. Beethovenfest, Bonn, 1977.


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lunes, 15 de diciembre de 2014

Juventino Rosas: Vals "Sobre las olas"



Al momento de nacer José Juventino Policarpo Rosas Cadenas, en Santa Cruz, Guanajuato, la banda de la familia requería con urgencia un violinista. Con su padre en el arpa, su hermano Juan en la guitarra y su hermana Patrocinia encargada de la primera voz, los Rosas eran la banda del pueblo que amenizaba cuanta fiesta y celebración se realizaba en la ciudad, pero les hacía falta un instrumento que pudiera "cantar". De modo que el futuro músico y compositor mexicano Juventino Rosas llegó a este mundo, sin saberlo, con una misión: la de violinista.

Juventino Rosas (1868 - 1894)
El padre se entusiasmó con el talento que el muchachito comenzó a mostrar y se lo llevó consigo a la capital. Durante el día Juventino las oficiaba de campanero en una iglesia, y por las noches se unía junto a su padre y hermano a la banda Los Elvira, uno de tantos conjuntos que noche a noche recorrían las cantinas para amenizar la jarana o, ya de madrugada, para acompañar a algún enamorado pasado de tragos que necesitaba cantar loas a la amada.

Una noche se produjo un altercado. Originado quizá, en que la amada no respondió a la serenata, o bien a raíz de que la performance no satisfizo al borrachín. O las dos cosas. Como resultado de la trifulca, el padre y el hermano de Juventino caen muertos, a balazos. Juventino tenía entonces doce años. Huérfano, no le quedó más alternativa que tocar el violín en la calle a cambio de algunas monedas. En esa magia estaba cuando lo encontró un mecenas quien, admirado de su talento, lo inscribió en el Conservatorio.

Vals "Sobre las Olas"
Pero Juventino no durará mucho tiempo aprendiendo teoría musical. Al poco tiempo abandona. Va a componer sin escuela, a su aire, melodías bailables, las que terminan por encantar a las damas de sociedad. Y comienza a componer por encargo. Su mayor éxito será el vals "Sobre las olas", que se hará internacionalmente célebre, no así el propio Juventino, quien morirá en la miseria en Cuba durante una gira con una mediocre compañía de zarzuelas, sorprendentemente joven, cuando apenas tenía 26 años.

La versión es de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, conducida por el director israelí Avi Ostrowsky.


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viernes, 12 de diciembre de 2014

Strauss / Grünfeld: "Soirée de Vienne"



A diferencia de sus coetáneos y colegas músicos de gran parte de Europa occidental, el pianista y compositor Alfred Grünfeld y su hermano Heinrich, cellista, no fueron enviados por sus padres a estudiar leyes ni a proseguir la carrera de las armas. Muy por el contrario, desde muy pequeños sus audaces progenitores –el padre un comerciante en cuero– les educaron para que de adultos desarrollaran una vida como reconocidos músicos profesionales. Va a ser el hermano mayor, Alfred, quien cosechará los mayores éxitos.

Alfred Grünfeld, pianista
Nacido en Praga en 1852, cuando tenía poco más de diez años fue enviado a estudiar piano a Berlín. Extraordinariamente dotado, a los 21 ya estaba instalado en Viena desarrollando una exitosa carrera como maestro de piano y concertista en la capital musical europea de la época, donde permanecerá hasta el final de sus días haciendo las delicias del público vienés con sus ligeramente almibaradas, si bien muy novedosas, transcripciones para piano de los valses de Johann Strauss hijo.

Alfred Grünfeld (1852 - 1924)
También autor de un par de operetas que no soportaron el paso del tiempo, Grünfeld fue el primer pianista profesional importante en hacer grabaciones, la primera de ellas en 1899 para el naciente sello Deutsche Grammophon Gesellschaft. Para 1914, había hecho más de un ciento.
Pero como compositor –más bien arreglista–, hoy es recordado principalmente por sus transcripciones de Strauss, las que de vez en cuando algún pianista intrépido regala como bis al final de algún programa ligeramente moderno, a modo de compensación.

Soirée de Vienne
En versión del pianista ruso Leonid Brumberg, se presenta aquí uno de sus mayores aciertos, una paráfrasis de valses vieneses titulado "Soirée de Vienne", de alta exigencia técnica. Grünfeld fue un compositor menor, desde luego, pero como intérprete tuvo que haber sido un pianista extraordinario.



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jueves, 11 de diciembre de 2014

Mussorgski: Cuadros de una exposición


Menos de un mes le tomó al compositor ruso Modest Mussorgski completar la pieza que, descontada la ópera Boris Godunov, se convertiría en su obra maestra, la suite para piano Cuadros de una Exposición.
Comenzada el 2 de junio de 1874, antes de acabar el mes había terminado su postrer homenaje al que fuera su gran amigo y compañero de tertulias y pesares, el pintor y arquitecto Viktor Hartmann, fallecido a causa de un aneurisma recién cumplidos los 39 años. Mussorgski quedó devastado y desde ese momento no hizo más que discurrir el mejor modo en que podía presentar sus respetos al amigo muerto de un día para otro.

Exposición de la obra de Hartmann
En enero de 1874, la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo decidió montar una exhibición de las obras de Hartmann, en ofrenda oficial al artista. Alrededor de 400 trabajos, entre pinturas, bocetos y algunos escritos, fueron exhibidos durante dos meses. Mussorgski asistió a la muestra y como todo visitante, recorrió las pinturas, deteniéndose en una y avanzando luego a la adyacente. Ahí comprendió que en eso debía residir el homenaje: la música debía describir precisamente lo que él hacía en ese instante, observar un cuadro con detención, relatarlo, y luego pasar al siguiente.

Música descriptiva
Once cuadros decidió escoger Mussorgski para construir la obra, compuesta de la descripción musical de las pinturas enlazadas por un melancólico trozo que llamó "Promenade", con el que la pieza se inicia, y que luego será oído a lo largo de la obra, actuando como elemento unificador mientras el paseante va de cuadro en cuadro.
Con sobrados méritos para ser catalogada como "música descriptiva", la obra se llamó inicialmente "Suite Hartmann", y no se publicó sino hasta 1886, cinco años después de la muerte del compositor, con el título con que la conocemos hoy.

Secciones
Sus partes, y los correspondientes cuadros de Hartmann, son los siguientes:
00       Promenade
01:28  Gnomo / Promenade II  03:48
04:33  El viejo castillo / Promenade III 08:35
09:03  Tullerías
10:05  Las Carretas / Promenade IV 12:50
13:36  Ballet de polluelos en sus cáscaras
14:52  El judío rico y el judío pobre (dos cuadros)
16:52  El mercado de Limoges
18:20  Catacumbas
19:50  Con los muertos en el idioma de los muertos
21:38  La cabaña sobre patas de gallina
25:16  La Gran Puerta de Kiev

De la obra, o de alguna de sus secciones, se han hecho innumerables orquestaciones, incluido un arreglo popular por la banda británica de rock progresivo Emerson, Lake & Palmer, en 1971. La versión orquestal que generalmente sube a los escenarios es la que en 1922 hizo Maurice Ravel, y a la que, de paso, la obra debe buena parte de su popularidad.

Sin embargo, aquí ese presenta la versión original para piano, que también se acostumbra a modificar, dependiendo del intérprete. El excelente maestro ruso Mikhail Pletnev nos ofrece su versión de la versión original de Mussorgski, saltándose la Promenade V.


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martes, 9 de diciembre de 2014

Chopin: Estudio N° 11 del opus 25



En los diecinueve años que vivió en París, Frédérik Chopin solo dio trece conciertos públicos. No le gustaban las muchedumbres, y así se lo comentó alguna vez a su amigo Franz Liszt, quien era un año menor que él, y acaso por eso incorporó a sus palabras un ambiguo dejo de ironía:
"No soy apto para dar conciertos, el público me intimida. Me siento asfixiado por esas respiraciones agitadas, paralizado por esas miradas de curiosidad, mudo ante esos rostros extraños. ¡Tú sí estás destinado a eso, porque no conquistas al público, sino que tienes los medios necesarios para aporrearlo!"
Efectivamente, escuchando a Franz Liszt las damas se desvanecían, terminando despaturradas en sus palcos, perdida toda compostura. Chopin, muy por el contrario, estaba hecho para embelesar a un público exiguo, de no más de diez o doce oyentes, en el salón privado de alguna dama de la alta aristocracia parisina, o de algún compatriota noble, exiliado como él.

Marie d'Agoult (1805 - 1876)
En esos salones, frecuentados también por Liszt, Berlioz, Délacroix, amén de poetas y otros artistas, Chopin estaba en su salsa. Y si se encontraba de humor, podía tocar un par de horas seguidas. Naturalmente, en esa atmósfera intimista, no tocaba sus grandes obras, las de mayor aliento, sino que improvisaba, o daba a conocer el último preludio, o nocturno, un vals elegante, o incluso, algún estudio.

En 1935 había terminado los doce estudios del Opus 10, dedicados a su amigo Franz Liszt, ironías aparte. La nueva serie, el opus 25, será dedicada a la condesa Marie d'Agoult, quien, entre otros merecimientos, tocaba el piano y era la pareja de su amigo Franz.

Estudios del opus 25 - N° 11 en La menor
De los doce estudios que conforman la serie, diez de ellos fueron compuestos simultáneamente con los del Opus 10. Solo el primero y el último fueron agregados en una fecha posterior, para su publicación conjunta en 1837. El estudio N° 11, con sus escasos tres minutos y medio de duración, es el más extenso de la serie y, tal como sus acompañantes, constituye una pieza ineludible en el repertorio pianístico de nuestros días. Las exigencias técnicas demandan ráfagas de arpegios de la mano derecha opuestos a un motivo poderosamente rítmico de la mano izquierda.

La versión es de la pianista rusa Ana Fedorova, durante su participación en el International Frédéric Chopin Piano Competition para Jóvenes Intérpretes del año 2010.


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viernes, 5 de diciembre de 2014

Brahms: Seis piezas para piano, Op. 118



Clara Schumann quedó viuda a los 37 años. A partir de entonces debió cuidar y alimentar sola a ocho hijos.
Johannes Brahms, entonces de 23, va a permanecer a su lado, figuradamente, hasta la muerte de Clara, en 1896. Durante cuarenta años mantendrán una nutrida correspondencia. Johannes, ofreciendo su amor revestido de afecto fraternal con la esperanza viva de que algo se concrete; Clara, afectuosa, pero manteniendo la distancia justa que no conduzca al alejamiento del amigo fiel que cuidó de su amado Robert los dos últimos años de su vida.

Clara Schumann (1819 - 1896)
Clara necesitaba apoyo, desde luego, pero resolvió su desamparo trabajando. Pianista excepcional de la talla de Liszt o Thalberg, no obstante su condición de concertista mujer situada en la médula del siglo XIX, pudo realizar una labor profesional activa ofreciendo clamorosos conciertos a lo largo y ancho de Europa, muy bien remunerados.
De modo que el aliento de Brahms no contempló ninguna dimensión económica sino que se expresó sencillamente en la palabra amiga que ayudaba a superar los estados de abatimiento, y acaso algo más, cuando ambos decidieron sustituir el pronombre Sie (usted) por el más familiar du (tú) en la correspondencia, y Brahms comenzó a dedicar a Clara parte de su obra.

Seis piezas para piano, opus 118
Un total de trece trabajos, de diverso género, dedicó Brahms a Clara, en el lapso de cuarenta años. En 1892, en una etapa de plenitud del compositor, cinco años antes de su muerte, ofrendó a Clara la que será su penúltima obra para piano solo, las Seis Piezas del Opus 118. Dueño absoluto de su arte, el autor ha vuelto a las pequeñas formas, y a la riqueza intimista del timbre único y tan amado del piano, sin aspavientos. Quizá el último coloquio, la última confidencia, de Brahms a Clara.

Con el opus 118, más que con cualquier otro conjunto previo de miniaturas, Brahms consiguió una obra que funciona como un todo. Y así se interpreta por lo general, aun cuando la particular belleza de alguna de sus piezas mueva a los intérpretes a ofrecerla como bis en sus presentaciones, como se estila hacer con la segunda de la serie, el popular intermezzo en La mayor.

La obra contempla cuatro intermezzi, una balada y una romanza:
No. 1. Intermezzo en La menor. Allegro non assai, ma molto appassionato
No. 2. Intermezzo en La mayor. Andante teneramente  01:55
No. 3. Balada en Sol menor. Allegro energico  07:40
No. 4. Intermezzo en F menor. Allegretto un poco agitato  11:15
No. 5. Romanza en F mayor. Andante  13:57
No. 6. Intermezzo en Mi bemol menor. Andante, largo e mesto  17:28

La versión es de la artista nacida en China en 1991, Sijing Ye, durante su participación en el Arthur Rubinstein Piano Master Competition, de 2011, en Tel Aviv.




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jueves, 4 de diciembre de 2014

Shostakovich: Concierto para piano N° 1



El camarada Joseph Vissarionovich Dzhugashvili, llamado "Stalin", no se percató inmediatamente de que la ópera Lady Macbeth del distrito de Mtsensk, obra del ciudadano-compositor Dmitri Shostakovich, era antidemocrática de pies a cabeza, y extraña a los gustos artísticos del pueblo soviético. Estrenada en 1932 con resonante éxito, la obra permaneció en cartelera durante dos años hasta que el mismísimo Joseph Vissarionovich asistió a la primera función que en Moscú llevó adelante el Teatro Bolshoi. Como resultado de la visita, la obra fue retirada de los escenarios, perdiendo su condición de obra maestra de la noche a la mañana.

Shostakovich, bombero en el
sitio de Leningrado, y portada de
la Revista Time, en 1942
Era la primera confrontación que el autor de la Marcha fúnebre en memoria de las víctimas de la Revolución de Octubre tenía con las autoridades soviéticas. No sería la última. Pero, al parecer, el compañero Dmitri sabía navegar en aguas turbulentas. Sobrevivió a las purgas de 1948 permaneciendo sereno y componiendo la banda sonora de un curioso filme –El inolvidable año 1919– que cantaba al valor del joven camarada Stalin durante la guerra contra los rusos blancos. Pero durante muchos años se abstuvo de ingresar al Partido Comunista. Sólo se decidió a hacerlo en 1960, en una etapa de su vida en que no resultaba fácil regañar a un artista soviético de fama mundial.

Y a comienzos de los treinta había superado el impasse de Lady Macbeth al estilo en boga. Es decir, mediante una confesión. Musical en su caso: la Sinfonía N°5, de 1937, llevó por subtítulo "Respuesta de un artista soviético a unas críticas justas". Con todo, confesiones aparte, era posible contrastar la voz ortodoxa, oponerse al mandato ideológico, componiendo simplemente para sí mismo. En ese espíritu, Dmitri Shostakovich terminó en 1933 su primer concierto para piano, a los 27 años.

Concierto para piano, trompeta y orquesta de cuerdas, en do menor
Según comentó el mismo autor, la idea original consistía en la composición de un concierto para trompeta y orquesta, al que luego fue agregando la parte de piano para construir un doble concierto, pero este instrumento fue viendo ampliada su participación hasta finalmente devenir la obra en un concierto para piano con participación destacada de una trompeta, especialmente en el último movimiento. Su estreno tuvo lugar en Leningrado (es decir, San Petersburgo) en octubre de 1933, con Shostakovich al piano.

Con una combinación "neo-barroca" de instrumentos y estilísticamente cercano al neoclasicismo (sin contar el cluster del minuto 20:54 que interrumpe a una trompeta "circense"), el concierto suma a su innegable carácter juguetón, en opinión de los estudiosos, una abundante serie de "citas" a otros autores, entre ellos, Ravel, Beethoven y Haydn. Lo que indudablemente es cierto, pero no faltan quienes han llevado las cosas al extremo, queriendo ver en el minuto 1:06 (y desde luego, cada vez que el "motivo" se repite) una "cita" al primer movimiento de la sonata Appassionata.


Movimientos:
Según como se mire, el concierto tiene, o tres, o cuatro movimientos, debido a que el tercero, amén de su breve duración, enlaza sin pausa con el último.
00:00  Allegretto  Dos temas contrastantes
07:14  Lento  Sorprendentemente lírico (cita a Ravel, adagio del concierto en sol mayor)
15:32  Moderato  Más bien, un interludio
17:32  Allegro con brio  Contiene las parodias de Haydn y Beethoven, con algo de ragtime, también.

La versión es de la pianista china Yuja Wang, acompañada por la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, conducida por el director de origen letón, Mariss Jansons.
Como encore, Yuja nos entrega un bello preludio de Scriabin para la mano izquierda.

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Mikhail Glinka: "Jota aragonesa"



"Los españoles son sinceros y directos al hablar, no tienen un lenguaje afectado y plagado de ceremonia como los franceses". Así le escribía a su madre el compositor ruso Mikhail Ivanovich Glinka en el verano de 1845, desde Valladolid, adonde había llegado a parar luego de una estadía de nueve meses en París, donde, no obstante su desencanto con los parisinos, su colega Hector Berlioz había dirigido extractos de sus obras y publicado sobre él un elogioso artículo. Pero los franceses no terminaban de gustarle y por eso había arrancado a España.

Mikhail Glinka (1804 - 1857)
alrededor de 1840
El compositor frisaba los 41 y hacía tres años que una de sus obras en la que había puesto todo su empeño, su segunda ópera, Russlan y Ludmila, había recibido una fría acogida en San Petersburgo. En 1845, todavía impactado por el rechazo decidió abandonar Rusia y emprender una gira de conciertos por algunas ciudades europeas con la intención de conocer y nutrirse de las tradiciones musicales principalmente francesa y española. Así, pues, en el verano de ese año se encontraba en Valladolid, animoso y encantado de conocer a sus gentes.

En ese acogedor ambiente logró conocer a un comerciante local, Félix Castilla, quien era, además, un excelente guitarrista. Una tarde, Castilla tocó para él una danza folklórica tradicional, una jota aragonesa. Era lo que Glinka andaba buscando. La melodía se transformó en la base de una de sus obras más populares. Con el título de Capricho brillante sobre la jota aragonesa, comenzó a escribirla en Madrid, adonde se trasladó más tarde y donde la dio por terminada a fines de 1845.

Capricho brillante sobre la jota aragonesa - Obertura española N° 1
A pesar del interés de Glinka por que las audiencias de España pudieran apreciar su intento por integrar el sonido español a la tradición musical occidental, la obra no se estrenó en España sino en Varsovia tres años más tarde, en 1848.
También conocida como Obertura española N° 1 (siendo la N° 2, la algo menos célebre Noche de verano en Madrid, de 1851), se presenta aquí en dos versiones.
La primera, una versión reducida coreografiada, bailada por el Igor Moiseyev Ballet de Moscú, con ocasión del centenario del nacimiento del gran coreógrafo y danzarín ruso Igor Moiseyev (1906 - 2007).



Versión original completa. La orquestación de Glinka se muestra aquí notable por el amplio uso de colores orquestales múltiples. Con un buen número de combinaciones instrumentales es capaz de producir un sonido exuberante y pleno. Y cuando se requiere, recurre al arpa y las cuerdas en pizzicato para imitar el sonido de la guitarra.
La versión es de la Zhukovsky Symphony Orchestra, conducida por Vladislav Ivanovskyi.



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martes, 2 de diciembre de 2014

Manuel de Falla: El amor brujo



Tal era el entusiasmo de Manuel María de los Dolores de Falla y Matheu por posar sus pies en la tierra prometida de París, allá por 1904, que se atrevió a participar simultáneamente en dos concursos de habilidades musicales mientras se encontraba en Madrid luego de que su familia se trasladara allí desde su natal Cádiz.
Uno de ellos convocaba a pianistas, con un primer premio consistente en un instrumento donado por la casa constructora de pianos que organizaba el concurso. En el otro, debía concursar con una obra sinfónica o una ópera, cuyos derechos de autor, si ganaba, le permitirían viajar a la Ciudad Luz.

Manuel de Falla (1876 - 1946)
Doble vencedor
Manuel de Falla ganó ambos concursos. Pero el que más anhelaba, en el que resultó vencedor con la opereta La vida breve, resultó un fiasco. La ambigua redacción del contrato no aseguraba para nada que la pieza iba a ser representada, a todo evento. Y simplemente no hubo teatro que se arriesgara con un compositor novel.

De gira
Falla superó la frustración integrándose como pianista a una compañía de mimos que se aprestaba a realizar una gira por Francia, Bélgica, Suiza y algunas ciudades alemanas. Así, el compositor se encontró en París en 1907, al mismo tiempo que su paisano Albéniz, que trabajaba con ahínco en la suite Iberia, mientras Debussy escribía el tríptico Imágenes, y Ravel se afanaba en la Rapsodia Española.

"El amor brujo"
Tras estallar la guerra, en 1914, Falla regresó a Madrid. Y lo primero que hizo fue aceptar el encargo de una artista gitana, Pastora Imperio, quien le solicitó que compusiera para ella algo tan sencillo como "una canción y bailes". Falla respondió con una "gitanería" en dos escenas para pequeño conjunto orquestal, que cuenta la historia de una muchacha gitana que reconquista a un amante indiferente con la magia del amor; la historia termina felizmente. No sucedió así con la "gitanería". Estrenada en el Teatro de Lara, de Madrid, en abril de 1915, con el título de "El amor brujo", la obra no gustó nada.

Versiones y arreglos - Danza ritual del fuego
En vista del fracaso, al año siguiente Falla reescribió la obra para orquesta sinfónica, dividiéndola en dos cuadros y agregando tres canciones para mezzo-soprano. A fines de 1930, tomó cuatro piezas de la "gitanería" original y las convirtió en una suite para piano. Pero antes, en 1924, había hecho el arreglo que ha llegado hasta nuestros días. Es la versión de ballet, un "ballet-pantomima" de un solo acto, que resultó la más exitosa de todas y la que comúnmente se escucha en las salas de concierto como pieza orquestal, conformada por trece piezas, entre ellas la popular "Danza ritual del fuego", que se escucha a partir del minuto 07:48 en la versión de la agrupación danesa DR SymfoniOrkestret, dirigida por el conductor español Rafael Frühbeck de Burgos.


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lunes, 1 de diciembre de 2014

Antonin Dvorak: Concierto para violín



Herr Professor Joachim, un violinista censor
Una celebridad de su tiempo, el compositor, profesor, director y brillante violinista Joseph Joachim no dudaba un momento en enviar de regreso, "corregidas", las obras para violín que compositores más jóvenes le enviaban reverentemente dedicadas, a fin de solicitar su parecer y atender a sus inapreciables consejos. El maestro, consciente de su valía, no se limitaba a revisar las partes solistas sino también emitía opinión sobre la estructura de la obra y su orquestación.

Así había acontecido con el concierto en sol menor de Max Bruch, en 1865, y más tarde, con el concierto en re menor de Brahms, de 1878. Ambos –Bruch algo más obsecuente que Brahms– obedecieron sin chistar e incorporaron, obsequiosamente, sus indicaciones. Sus obras fueron estrenadas por Joachim y publicadas con la dedicatoria perfectamente destacada.
No fue el caso de Antonin Dvorak, quien se demoró dos años en responder a las modificaciones que Herr Professor Joachim sugirió para el Concierto en la menor que Dvorak le enviara, respetuosamente, en 1879.

Antonin Dvorak (1841 - 1904)
Dvorak y Joachim
Se habían conocido el año anterior. Luego del encuentro, Dvorak comenzó a trabajar en una obra para violín pensada para Joachim. Tal como había sucedido con el concierto para violín de Beethoven que Joachim prácticamente redescubrió en 1844 y de ahí en adelante convirtió en la reconocida pieza de nuestros días, Dvorak dudaba de que existiera otro violinista capaz de revelar ante la escena musical europea una obra con tal eficacia.

Los reparos de Joachim
Joachim había mostrado interés en estrenar la obra. Que lo haría encantado, dijo, pero a renglón seguido agregó que así tal como estaba, el público de seguro la encontraría un poco tosca, "especialmente por el acompañamiento orquestal, que parece algo denso". Esperó la respuesta durante dos años, al cabo de los cuales Joachim invitó al compositor a un estreno privado en la escuela de música que dirigía, y allí, en compañía del editor de Dvorak, exigió un poco más, aupado esta vez por el editor, que se sumó a las críticas.

Estreno, con Joachim ausente
Dvorak, ligeramente exasperado, solicitó que la obra se publicara inmediatamente, a lo que el editor finalmente terminó por acceder. La dedicatoria a Joachim se mantuvo pero para el estreno hubo que ubicar a otro violinista, quien la dio a conocer en Praga en octubre de 1883. Y aunque al poco tiempo la obra era tan popular como el concierto de Beethoven, Herr Professor Joachim nunca se allanó a tocarla.


Concierto en la menor opus 53 - Movimientos
02:00   Allegro ma non troppo  A su término, conecta sin pausa con el segundo movimiento.
12:14  Adagio ma non troppo 
23:22  Allegro giocosoma non troppo  Un homenaje a la herencia musical checa del compositor.

La versión es de la violinista alemana (y también pianista) Julia Fischer acompañada por la Tonhalle Orchestra Zurich, dirigida por David Zinman, con ocasión de los BBC Proms de este año 2014. Como encore, Julia Fischer nos obsequia el tercer movimiento de la sonata en Sol menor de Paul Hindemith.

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viernes, 28 de noviembre de 2014

Tartini: "Trino del Diablo"



Giuseppe Tartini, violinista y compositor barroco, autor de alrededor de 135 conciertos para violín y cerca de 200 sonatas para el instrumento, hoy es conocido y recordado principalmente por una sonata para violín y bajo continuo, en sol menor. Mejor dicho, por la última sección de la sonata, que incorpora un célebre trino, popularmente llamado "el trino del diablo", mote originado en una leyenda que, supuestamente, el mismo Tartini se encargó de forjar y difundir.

Giuseppe Tartini (1692 - 1770)
Primeros años
Nacido en 1692 en Pirán, en ese entonces una ciudad de la República de Venecia, hoy parte de Eslovenia, siendo muy joven fue enviado por sus padres a seguir la carrera eclesiástica en un monasterio que abandonó en cuanto pudo para enrolarse en la universidad de Padua a proseguir estudios de leyes y música, donde terminó siendo muy popular como espadachín. Casó en 1710 con una joven algo menor que resultó ser la favorita del obispo de Padua, quien lo acusó de rapto obligándolo a ocultarse... en un convento. Fue allí donde aprendió a tocar el violín.

Un notable violinista
Excepcionalmente dotado para el instrumento, en 1720 asumió el cargo de violinista principal y maestro de capilla de la Basílica de San Antonio, en Padua, y con el correr de los años logró hacerse con una amplia y extendida reputación como uno de los más notables violinistas de la época. Retirado en 1765, permaneció en la basílica impartiendo clases hasta 1768, cuando un derrame cerebral lo incapacitó por completo. Murió en 1770, el mismo año en que, ocho meses más tarde, nacerá Beethoven.

Sonata para violín en sol menor - "El trino del diablo"
Según cuenta el astrónomo Jerome Lalande en un libro de viajes de 1765, el mismo Tartini le habría relatado un sueño que tuvo mientras permanecía oculto en el convento, a resguardo del obispo:
"Una noche, en el año 1713 soñé que había hecho un pacto con el diablo a cambio de mi alma. Todo salió como yo deseaba: mi nuevo sirviente anticipó todos mis deseos. Entre otras cosas, le di mi violín para ver si podía tocar. ¡Cuán grande fue mi asombro al oír una sonata tan maravillosa y tan hermosa, interpretada con tanto arte e inteligencia, como nunca había pensado ni en mis más intrépidos sueños! Me sentí extasiado, transportado, encantado: mi respiración falló, y desperté. Inmediatamente tomé mi violín con el fin de retener, al menos una parte, la impresión de mi sueño. ¡En vano! La música que yo en ese momento compuse es sin duda la mejor que he escrito, y todavía la llamo el "Trino del Diablo", pero la diferencia entre ella y aquella que me conmovió es tan grande que habría destruido mi instrumento y habría dicho adiós a la música para siempre si hubiera tenido que vivir sin el goce que me ofrece."
Publicada 28 años después de la muerte de Tartini, la sonata presenta cuatro movimientos. El último de ellos contiene el célebre y exigente trino (13:26) que el intérprete debe atacar en una cuerda mientras simultáneamente lleva una melodía en las cuerdas restantes.
La versión que aquí se ofrece es para violín y piano. Al violín, la artista sudcoreana Ko-Woon Yang. Su compatriota Chiharu Aizawa, al piano.


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jueves, 27 de noviembre de 2014

Johann Christian Bach: Concierto para piano Op 7 N° 5



Un buen número de músicos ha tenido en sus padres a buenos aficionados o incluso a profesionales talentosos como iniciadores en la profesión. Pero ninguno en la medida en que lo experimentaron Johann Christian Bach y tres de sus hermanos. Los cuatro eran hijos del ilustre padre de la armonía, Johann Sebastian Bach, y de él, ni más ni menos, es que recibieron sus primeras lecciones, para continuar de adultos una carrera musical sobre la base de sus propios méritos. A continuar con la estirpe contribuyeron por partes iguales Maria Barbara y Anna Magdalena, en un lapso de veinticinco años. La primera, madre de Wilhelm Friedemann y Carl Philipp Emanuel; la segunda, madre de Johann Christoph Friedrich y Johann Christian.

Johann Christian Bach (1735 - 1782)
Johann Christian
Cuando en 1750 murió Bach padre, el menor de los hermanos músicos, Johann Christian, de quince años, fue enviado a Berlín a vivir y continuar estudios con su medio hermano Carl Philip Emanuel, que a sus 36 años se encontraba allí sólidamente establecido. Decidido a especializarse en la ópera, Johann Christian viajó luego a Italia donde sus tres primeras obras resultaron todo un éxito al punto de que su talento llegó a oídos de los reyes de Inglaterra, quienes lo reclamaron como compositor de óperas para el nuevo Teatro del Rey.

El "Bach de Londres"
Encantada quedó la reina Sofía Carlota, alemana y de veinte años, con la contratación de este joven coterráneo con quien podía hablar en su idioma y añorar el terruño acompañada. Feliz fue también la época para Johann Christian (antes de que se hiciera cargo del teatro un nuevo empresario que terminó con el contrato). Pero fueron tres años estupendos, era el tutor musical de la reina y sus hijos, aunque también debía acompañar al rey cada vez que a éste le viniera en gana tocar la flauta. Y como broche de oro, en 1764 tuvo el privilegio de conocer a un músico de ocho años, Wolfgang Amadeus, cuando la familia Mozart visitó Londres en una de sus giras, y sobre quien ejercerá más tarde una poderosa influencia.

Con todo, en sus últimos años, a fines de la década de 1770, el "Bach de Londres" –como se le llamó, para diferenciarlo del "Bach de Hamburgo", su medio hermano Carl Philip Emanuel– vio declinar la popularidad de su música, a semejanza de lo que había acontecido con su padre. Murió lleno de deudas, pero Sofía Carlota se encargó de ellas, concediéndole además a su viuda Cecilia una pensión de por vida, con cargo a la Corona.

Concierto para piano y orquesta de cuerdas en mi bemol mayor
Autor de una extensa obra que conjuga ópera, música sacra, sinfonías y música de cámara, Johann Christian Bach,  fue uno de los primeros maestros del clavecín que conoció un pianoforte y escribió música para el instrumento. De un total de 26 conciertos para teclado, el concierto en mi bemol, opus 7 N° 5, es uno de los que recibieron el título de "concierto para piano".
Escrito alrededor de 1770, está estructurado en el tradicional estilo "clásico", de tres movimientos: rápido - lento - rápido:
00:00  Allegro di molto
06:09  Andante
11:48  Allegro

La versión es de la orquesta británica The Hanover Band, que emplea instrumentos de la época. Solista y director, Anthony Halstead.



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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Aaron Copland: "Fanfarria para un hombre común"



Con el fin de hacer una importante y conmovedora contribución al esfuerzo bélico durante la Segunda Guerra Mundial, el director de orquesta y compositor inglés Eugene Goossens convocó a diversos autores norteamericanos para la composición de una fanfarria (breve composición escrita para instrumentos de viento metal) que iniciaría cada concierto de la Orquesta Sinfónica de Cincinatti en la temporada 1942-1943. Goossens se desempeñaba entonces como director musical de la orquesta y su intención era replicar la experiencia llevada a cabo durante la Primera Guerra, con compositores británicos.

Aaron Copland (1900 - 1990)
La acogida
La iniciativa de Goosens recibió una calurosa acogida por parte de dieciocho compositores americanos que respondieron aportando igual número de composiciones. Goosens había sugerido ingeniosos títulos como "fanfarria para los soldados", o "para los aviadores" y otros de similar inventiva.

El aporte de Copland
Gratamente sorprendido quedó Goosens con la obra propuesta por el compositor judío de origen ruso, Aaron Copland, quien además de haber estudiado con Nadia Boulanger en París en 1921, y conocido de cerca las composiciones de Stravinski, Darius Mihlaud y otros, había logrado empaparse de la cultura europea, convirtiéndose en un gran admirador de la literatura de André Gide, futuro Premio Nobel.
Coplan tituló su obra "Fanfarria para un hombre común".

Fanfarria para un hombre común
De las dieciocho obras que inauguraron los conciertos de aquella temporada, el espléndido título de Copland es el único que no ha pasado al olvido. Además de ser parte del repertorio orquestal tradicional, ha sido objeto de innumerables reescrituras y citas por parte de variados grupos populares, la primera de ellas en 1977 a cargo de la banda británica de rock Emerson, Lake & Palmer. Le han seguido los Rolling Stones y Bob Dylan, recreando libremente la pieza y, como en su génesis, abriendo sus shows con ella.

El mismo Copland, terminada la guerra, adoptó la fanfarria como introducción al cuarto movimiento de su Tercera Sinfonía.
La obra, imprescindible en cualquier ceremonia festiva de nuestros días, está escrita para cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbal y gong.
La versión es de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, dirigida por James Levine.


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martes, 25 de noviembre de 2014

Tchaikovski: Romanza en fa menor op 5



Nueve años antes de cometer la fatal torpeza de contraer matrimonio con Antonina Milyukova, el joven autor de 28 años Peter Ilich Tchaikovski estuvo a punto de cometer el mismo error, adelantándose a sí mismo, organizando para sí un ensayo previo del descalabro de su propia vida. Por fortuna, en esa oportunidad fue la misma prometida quien desbarató los planes, mediante el simple expediente del abandono de su prometido para casarse con otro.

Désirée Artôt (1835 - 1907)
Corría el año 1868 cuando Tchaikovski conoció a la soprano belga Désirée Artôt, cinco años mayor que él, y que por aquel entonces se encontraba de gira por Rusia formando parte de una compañía lírica italiana. Coincidieron en una fiesta palaciega y, al parecer, se encapricharon uno del otro. Algo más la Artôt de Piotr Ilich que éste de ella, pues en el curso de la relación amistosa previa a la decisión vital era Désirée quien enviaba las cartas e invitaciones diarias, mientras Piotr Ilich pensaba que no estaba mal verse sólo de vez en cuando.

Con todo, a fines de 1868 comenzaron ambos a pensar seriamente en el matrimonio. Pero la madre de Désirée, que viajaba con la artista, tenía ojo de lince y no pasó mucho tiempo antes de que se enterara de las preferencias sexuales del compositor. No aprobaba el enlace y convenció a su hija de que no le hacía bien a su carrera comprometerse con un compositor principiante. Por su parte, Tchaikovski, a diferencia de lo que ocurrirá nueve años más tarde, comenzó a vislumbrar que el compromiso con una prima donna no era el mejor camino para impedir el sostenido avance de rumores y habladurías.

La decisión se pospuso. Quedaron de verse el verano de 1869, en París. Pero la reunión no tuvo lugar. En septiembre de ese año, en el camino a París desde Varsovia adonde se desplazó la compañía tras abandonar Rusia, Désirée casó con un barítono español, siete años menor que ella y miembro de la compañía lírica. Tchaikovski se enteró por terceros. Según dirá más tarde, fue la única mujer que jamás amó. A ella está dedicada la Romanza en fa menor.

Romanza en fa menor, opus 5
Compuesta en noviembre de 1868, la breve pieza para piano venía a sumarse al corpus creativo del joven compositor que a esa altura incluía una cantata, una obertura, un poema sinfónico, una sinfonía, y dos óperas. Años más tarde, Tchaikovski destruirá el poema sinfónico y las dos óperas, y renegará de la cantata, la obertura y la sinfonía. Pero la romanza en fa menor permanecerá indemne a tal grado fenomenal de autocrítica. Hoy, con su sentimental melodía y simple estructura en tres partes, es una de las obras para piano solo más ejecutadas del compositor ruso.

La versión es de la pianista estadounidense de origen iraní, Sara Daneshpour.



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lunes, 24 de noviembre de 2014

Suites de "Carmen", de Bizet



No obstante haber ingresado al Conservatorio de París antes de los diez años, obtenido un primer premio en solfeo solo seis meses después, el primer premio en piano a los 14 años y, finalmente, el codiciado Prix de Rome a los 19, el compositor francés Georges Bizet vio a menudo dificultada la presentación de sus obras, y en las oportunidades en que logró superar los obstáculos durante su corta vida, sus trabajos recibieron por lo general una fría acogida.

Georges Bizet (1838 - 1875)
Así aconteció, por ejemplo, en 1862 con la ópera Ivan IV, basada en la vida de Iván el Terrible, que fue llevada a escena por primera vez recién en 1946. Incluso cuando la primera recepción fue favorable, el caso de La Jolie Fille de Perth, de 1867, dificultades financieras de los organizadores a cargo obligaron a suspender las funciones luego de solo 18 presentaciones.
Parecía ser el sino de Georges Bizet.

Carmen
Y no fue distinto el caso de Carmen, su obra maestra y final, si bien en este caso las dificultades podían anticiparse, debido a la temática de la obra, protagonizada por una gitana de armas tomar y no por una frágil doncella. (La performance de la protagonista fue descrita por un crítico como "la encarnación misma del vicio".) Estrenada, tras las consabidas dilaciones, el 3 de marzo de 1875, tuvo una recepción vacilante, si bien pasado algún tiempo comenzó a ganarse la aprobación del público. Pero Bizet no llegó a saberlo. Murió tres meses después del estreno, antes de cumplir 37 años, convencido de que había concebido un nuevo fracaso.


Suites de Carmen
Algunos años después de la muerte de Georges Bizet, su entrañable amigo y colaborador Ernest Guiraud hizo dos compilaciones de arias, preludios y entreactos de la ópera, conformando dos obras orquestales que llamó Suite N°1, publicada en 1882, y Suite N°2, de 1887. Cada una de la suites está conformada por seis piezas. La versión que se presenta aquí constituye un "mix" de ambas suites, y contiene solo cuatro "números", tres de ellos originales de la primera suite a los que se agregó la célebre Habanera, que forma parte de la Suite N° 2.

00     Preludio - En la ópera, venía a continuación de la obertura.
3:52 Aragonesa - Introducción al acto IV. Esta pieza y la anterior conforman el primer "número" de la Suite N° 1.
6:58 Habanera (el aria de Carmen del acto I; incluida en la Suite N° 2)
9:28 Los toreadores (tomado del Preludio al Acto I y de la Marcha de los Toreadores del Acto IV)

La versión es de la agrupación de jóvenes Orquesta Sinfónica y Coro Mixto de la Escuela Secundaria Kranj, de Eslovenia, dirigida por su director, también esloveno, Nejc Bečan.

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sábado, 22 de noviembre de 2014

Beethoven: "Septimino"



Para la época de la composición de su única pieza para la poco usual combinación de siete instrumentos (tres de viento, cuatro cuerdas) también llamada Septimino y acabada en 1800, Beethoven tenía 30 años, llevaba siete establecido en Viena, y la sordera había comenzado a inquietarlo seriamente. Pero todavía faltan dos años para que confiese a sus hermanos la infausta situación en el célebre Testamento de Heiligenstadt. Mientras tanto, desarrolla una ingente producción camerística, para satisfacer el ansia musical de sus amigos nobles.

Beethoven, en 1803
Pero tampoco estaba mal llegar a un público más amplio. Por eso, en diciembre de 1800, en relación con el Septeto ya publicado, Beethoven escribe a su editor: "...a la vista de las costumbres, se podrían transcribir los tres instrumentos de viento... para un violín, una viola y un violonchelo más...".
Ocurría que la nobleza y la alta burguesía acababan de descubrir la naturaleza, de modo que la música que burgueses y nobles aficionados podían ejecutar en tertulias al aire libre tenía gran demanda. Por lo mismo, el Septeto fue un éxito inmediato desde su aparición, aunque Beethoven mantendrá perennemente con la obra cierta distancia. Dirá, más tarde: "...hay en él mucha imaginación pero poco arte... En aquella época yo no sabía componer, ahora creo que sí sé".

Septeto en mi bemol mayor, opus 20
Sin embargo, la obra destila gran entusiasmo y energía, donde no faltan los cautivadores y atractivos solos para el lucimiento de los instrumentistas. Escrita en el estilo de los divertimentos y serenatas propios del siglo que terminaba, sus seis movimientos evocan ciertamente el espíritu de aquellas formas que Haydn y Mozart cultivaron con tanto brillo y elegancia.
De seguro dada a conocer previamente en la sala de algún príncipe, su estreno público tuvo lugar en el Burgtheater de Viena el 2 de abril de 1800, junto con la Sinfonía N° 1 y el Concierto para piano N° 2. Está dedicada a la emperatriz María Teresa de Austria, cuya estricta conexión con el maestro nos ha resultado algo difícil de dilucidar.


Movimientos
Escrita para violín, viola, violoncello, contrabajo, clarinete, fagot y trompa, la pieza consta de seis movimientos:
00       Adagio. Allegro con brio
10:57  Adagio cantabile  
20:47  Tempo di Menuetto  Toma su tema prestado del primer movimiento de la sonata facile Opus 49 N° 2, composición anterior no obstante su número de opus.
24:02  Tema con variazioni. Andante 
31:36  Scherzo. Allegro molto e vivace 
34:42  Andante con moto alla marcia. Presto

La versión es de Janine Jansen, liderando un grupo de instrumentistas que la violinista holandesa denomina "her friends".

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viernes, 21 de noviembre de 2014

L. Anderson: "La máquina de escribir"



Hijo de inmigrantes suecos, el compositor estadounidense Leroy Anderson hablaba nueve idiomas. Por ello, al comenzar la segunda guerra mundial fue reclutado por el ejército para desempeñarse como traductor e intérprete. Promovido prontamente al rango de capitán, fue asignado a la sección escandinava del Servicio de Inteligencia Militar del Pentágono. Al terminar la guerra le fue ofrecido el puesto de agregado militar en Suecia, pero Anderson declinó la oferta pues consideró que ya era tiempo de regresar al ejercicio de su vocación primera, la música.

Leroy Anderson (1908 - 1975)
Los comienzos
Después de obtener en 1930 un Master of Arts en música por la universidad de Harvard, había continuado estudios de doctorado y en 1936 compuesto su primera pieza, la que presentó a Arthur Fiedler, renombrado director de la Boston Pops Orchestra, agrupación especializada en música liviana y arreglos populares de música clásica.
La pieza, Jazz Pizzicato, encantó a Fiedler pero como apenas duraba 90 segundos solicitó a Anderson una composición adicional a fin de completar los tres minutos de grabación de un disco de 78 rpm de la época. Vivamente motivado, el compositor respondió sobre la marcha con los segundos faltantes: Jazz Legato. Fue el comienzo de su carrera de maestro miniaturista.

Maestro de las miniaturas
En 1952 Anderson era conocido en EEUU y Europa como un notable creador de chispeantes "miniaturas orquestales". Dos años más tarde, se atrevió con obras algo más extensas componiendo un concierto para piano que no recibió buena crítica. Anderson respondió señalando que la obra tenía indiscutibles méritos lo que no quería decir que no pudiera ser mejorada. Pero sus miniaturas seguían ganando en popularidad y en la década de los cincuenta se contaban por decenas las emisiones de televisión que incorporaban sus breves piezas como tema característico o cortina musical, The Syncopathed Clock entre ellas, compuesta en 1945 mientras se desempeñaba como oficial de inteligencia, y quizá, la que marcó su sello, una singular obra para máquina de escribir y orquesta.

La máquina de escribir (The Typewriter)
Con menos de dos minutos de duración, fue compuesta en 1950 y estrenada ese mismo año por la Boston Pops Orchestra. La pieza incorpora como instrumento solista una máquina de escribir, cuyo ejecutante no es un diestro dactilógrafo o su equivalente femenino sino uno de los percusionistas, un músico profesional cuya habilidad técnica y conocimientos lo capacitan para seguir las indicaciones que Anderson escribió para el "instrumento".

Miguel Roa dirige la agrupación española "Músicos para la paz". Solista: Alfredo Anaya.



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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Olivier Messiaen: Cuarteto para el Fin de los Tiempos - VI



En el tren que lo conducía al campo de concentración, el compositor francés Olivier Messiaen se encontró con un colega, de arte y de armas, el clarinetista Henri Akoka, que como él, era transferido como prisionero de guerra hacia un campo de prisioneros en las afueras de Görlitz, territorio alemán que hoy pertenece a Polonia. A fin de hacer más llevaderas las penosas circunstancias, durante el trayecto Messiaen se entretuvo discutiendo con Akoka los bocetos de una pieza para clarinete que luego formará parte de una obra mayor, el Cuarteto para el fin de los tiempos, compuesto en el mismísimo campo de concentración unos meses más tarde.

Olivier Messiaen (1908 - 1992)
Un compositor reconocido
A la fecha, Messiaen tenía 31 años y ya era reconocido como uno de los compositores franceses más notables de su generación. Hijo de un profesor de literatura y de una poetisa, el músico había crecido en un ambiente favorable para la creación artística. Brillante alumno del Conservatorio de París, hizo del órgano su instrumento profesional del que logró ser un consumado intérprete.

Profundamente religioso, su música cogía inspiración de la fe católica a la vez que del hinduismo, conformando un personal estilo que destaca por la riqueza rítmica y armónica. Su riqueza de timbres no se queda atrás, sustentada en un gran amor por la naturaleza y el canto de los pájaros. Todo esto no impidió que en junio de 1940 fuera capturado por los alemanes en el sitio de Verdún y enviado al campo de prisioneros.

En el campo de prisioneros
Ya en prisión, tuvo la ocasión de conocer otros soldados-músicos. Entre ellos, un cellista y un violinista. Messiaen se abocó a terminar la pieza para clarinete ofrecida a Akoka y luego concibió un trío para los tres músicos. Una curiosa complacencia de guerra otorgada a estos soldados no combatientes, soldados de banda de música, permitió a Messiaen agenciarse un viejo piano, allá en Görlitz. El músico concibió entonces una parte para piano y transformó el trío en un cuarteto.

Cuarteto para el Fin de los Tiempos
Estrenado en el campo de concentración el 15 de enero de 1941 ante un público de alrededor de 400 personas entre prisioneros y guardias, el cuarteto toma su nombre de un pasaje del Libro de las Revelaciones en que el ángel anuncia el fin de los tiempos. La inusual combinación de instrumentos (violín, clarinete, cello y piano) obedece, naturalmente, a las peculiares circunstancias de su creación. Y la dispar participación de ellos, a que su génesis es muy diversa. De los ocho movimientos que conforman la pieza, solo la mitad compromete a los cuatro instrumentistas conjuntamente. (El tercer movimiento es un solo de clarinete, el de Akoka, naturalmente.)

La obra completa dura 50 minutos. Se presenta aquí el movimiento VI, titulado "Danza de la furia, para las siete trompetas", la pieza rítmicamente más característica de la obra, y donde participan los cuatro instrumentos que, dicho sea como curiosidad moderna, tocan al unísono.

Los músicos: Sarah Johnson, violín; Richard von Foerster, cello; Brian Ebert, clarineet; Heidi Leathwood, piano.




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lunes, 17 de noviembre de 2014

Bach: Suite francesa N° 3



María Barbara, la primera esposa de Johann Sebastian Bach, murió a los 36 años, mientras el maestro acompañaba a su patrón en la corte de Köthen, el príncipe Leopold, durante una estancia en el placentero balneario de Karlsbad, centro de reunión de la aristocracia alemana. Fue a su regreso que se encontró con la trágica noticia, que lo dejaba viudo con cuatro niños pequeños, la mayor de doce años. Por ello, debió buscar prontamente una nueva madre para sus hijos y una compañía para él mismo.

Supuesto retrato de JS Bach
(1685 - 1750)
Poco después de un año, la encontró en la hija de un instrumentista de trompa, la soprano de 20 años Anna Magdalena Wilcke, la que, apenas verlo, se sintió vívidamente atraída por el talante del maestro, de quien, según nos cuenta ella misma, "sería necio decir que era hermoso" y que además le llevaba dieciséis años. Se casaron en diciembre de 1721 para toda la vida y tuvieron trece hijos. Una feliz unión que Bach alimentó día a día. Una noche, antes de cumplir un año de matrimonio, se acercó en silencio a Anna Magdalena y depositó ante ella "un librito encuadernado, de color verde, con lomo y cantoneras de cuero".

Las suites francesas
En su primera página se leía la inscripción Clavierbüchlein vor Anna Magdalena Bachin, Anno 1772, un compilado de composiciones simples y encantadoras para clavicordio, de los más diversos géneros, preludios corales, minuetos, rondós, arias. Unos años más tarde, Bach va a rehacer y completar tres de estas piezas, dando origen a las tres primeras suites de las célebres Suites francesas –seis en total–, obras que de francesas tienen tanto como de inglesas tendrán las casi paralelas Suites Inglesas. Alguna vez se editaron con el nombre de Suites pour le clavecin, y de ahí su apelativo, probablemente.

En su conjunto, la estructura de las seis suites es enteramente alemana, o mejor aún, italiana, con sus tradicionales cuatro movimientos o danzas: allemande - courante - sarabande giga, a los que se agrega, entre la sarabanda y la giga, un número variable de movimientos suplementarios como un minueto, una gavota, bourré, o un aria. A diferencia de las suites inglesas, no llevan preludio.

Suite francesa N° 3 en si menor, BWV 814 (Bach-Werke-Verzeichnis: Catálogo de Obras de Bach).
Secciones:
00       Allemande 
03:28  Courante
05:17  Sarabanda 
07:56  Gavotte
09:18  Minueto I
10:25  Trio
11:21  Minueto II
11:56  Giga

La versión es del pianista húngaro András Schiff, con ocasión del Festival Bach (Bachfest) año 2010, festival de música clásica que se realiza cada año en Leipzig, en el mes de junio.


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