viernes, 24 de enero de 2014

Mozart: Flauta Mágica - dúo Papagenos



En noviembre de 1793, la madre de Goethe, el poeta alemán, tuvo la oportunidad de apreciar el entusiasmo que la representación de La Flauta Mágica de Mozart producía en la población de Frankfurt. Su impresión, algo pintoresca, quedó apuntada en su diario:
"Nada nuevo a destacar aquí, como no sea que han representado La Flauta Mágica dieciocho veces y que cada noche la sala estaba de bote en bote. No creo que haya nadie que se atreva a confesar que no la ha visto. Todos los obreros, los jardineros, y hasta la gente de Sachsenhausen, cuyos hijos se pasan el día ociosos, forman cola. Nunca se había visto nada parecido. El teatro abre todos los días a las cuatro, y a pesar de ello hay centenares de personas que se quedan sin sitio. ¡Han ganado mucho dinero!"
Schikaneder, en el rol de Papageno
(Grabado de Ignaz Alberti)
Nada de esto vio Mozart, naturalmente. Había muerto hacía dos años.
Pero cómo le habría encantado vivirlo. El día del estreno en Viena, el 30 de septiembre de 1791, el público se mostró algo frío cuando terminó el primer acto. Solo para el segundo y final logró animarse, dispensándole una calurosa acogida a este "relato mágico inverosímil y lleno de fantasías", en opinión de Goethe. Sin embargo, Mozart quedó con la impresión de que más que la música, el público celebraba la espectacular puesta en escena de Emanuel Schikaneder autor de los versos, de la idea, empresario, cantante y encargado de representar a Papageno, el "pajarero" de la Reina de la Noche.

Claro está, el público llano –la madre de Goethe nos lo recuerda– no podía quedar indiferente ante la fresca jovialidad de este "actor secundario", asistente del protagonista Pamino quien debe rescatar a la princesa e hija de la Reina de la Noche, secuestrada por un personaje siniestro, y para lo cual cuenta con una flauta –mágica, por cierto– y la inestimable ayuda de este ser mitad hombre y mitad pájaro, que abastece de pájaros a la Reina de la Noche a cambio de comida.

Dueto de Papagenos. Un héroe cándido, Papageno celebra que Pamino quede prendado de la princesa con solo ver su retrato. Y se pregunta cuándo el amor inflamará su propia vida, si existirá una Papagena. Al parecer sí la hay, pero en la ocasión la pierde. Al final de la obra, después de muchas vueltas, volverán a encontrarse. Esta vez es para siempre. Papageno y Papagena serán uno solo y crearán toda una prole de papagenitos y papagenitas. Eso es lo que cantan.


El vídeo comienza con los últimos versos del aria anterior. Como Papageno, el barítono alemán Detlef  Roth. En el rol de Papagena, la soprano francesa Gaële Le Roi.

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2 comentarios :

  1. Hacen una bonita pareja...

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  2. Así es. Y efectivamente, tuvieron muchos papagenitos y papagenitas. Gracias, Anónimo, por dejar aquí tu comentario.

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