jueves, 24 de julio de 2014

Béla Bartók: Danzas folklóricas rumanas



Según contó alguna vez su madre pianista, el niño Béla Bartók podía distinguir y repetir los ritmos de las danzas que ella tocaba al piano, cuando todavía no era capaz de pronunciar una frase completa. Cuando soltó la primera, el niño ya tenía en su repertorio unas cuantas canciones a las que sumó otras tantas mientras seguía creciendo. Antes de que cumpliera cinco años, su madre comprendió que el niño debía seguir estudios formales de piano. No se equivocó, pues a los once años Béla Bartók era calurosamente aclamado en la ciudad húngara de Pozsony donde dio su primer recital en el que, de paso, incluyó la primera obra de su autoría.

Béla Bartók (1881 - 1945)
El compositor terminó sus estudios en 1901 en la Real Academia de Música de Budapest, donde tuvo como compañero a su compatriota y futuro compositor Zoltan Kodaly, con quien inició una amistad que se prolongará toda la vida.

El canto de una niñera
En 1902, durante unas vacaciones, Bartók había escuchado por casualidad a una niña de ocho años mientras entonaba canciones populares para entretener a los niños a su cuidado.
Prendado de esta música, seis años después el compositor recorrerá Hungría y países vecinos en compañía de Kodaly recopilando miles de antiguas canciones populares, en busca de aquellas, genuinas, que la niñera de ocho años le había dado a conocer sin saberlo.

El encantamiento del compositor por esta música se prolongó durante décadas. Difícil era abstraerse de sus variados entresijos que le permitían alternar entre un quieto canto plañidero y los ritmos más fieramente agresivos. La complejidad y perfección que encontró en la música popular del Este de Europa van a ejercer una poderosa influencia en el lenguaje musical de Bártok en los años venideros, tal como ya había ocurrido el siglo anterior con su compatriota Franz Liszt.

Danzas Folklóricas Rumanas
Compuestas en 1915, se trata de arreglos para siete melodías instrumentales que Bartók recopiló entre 1910 y 1912 en localidades rumanas, las que servían mejor a las intenciones del compositor por su diversidad tímbrica y variedad. Las melodías son prácticamente las de la fuente original, las que Bartók elaboró escasamente pues su intención no era otra que su transformación en pequeñas miniaturas cuya duración no sobrepasara el minuto. Para ello, Bartók se preocupó de estipular en la partitura la duración exacta que debía tener cada una.

La versión original es para piano solo, pero los arreglos para otros instrumentos o conjunto de instrumentos son numerosos. Aquí se presenta en versión para piano y violín, a cargo de los músicos húngaros Katika Illenyi y Tamas Bolba. (Las miniaturas son seis en total porque la última contiene dos temas.)


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