viernes, 5 de septiembre de 2014

Torelli: Concierto para dos violines



El diálogo entre solista y orquesta
La idea del diálogo entre un solista aislado y una orquesta que lo apoya no estaba tan alejada de la mente de los compositores, a fines del siglo XVII. A fin de cuentas, eso ya ocurría en la ópera desde hacía más de un siglo, cuando los cantantes comenzaron a actuar como instrumento solista a cargo de una melodía, a la que una orquesta, más o menos densa, acompaña. La voz humana, desde luego, ha sido siempre la misma, o al menos nunca ha requerido de avances tecnológicos para su desarrollo. No ocurre lo mismo con los instrumentos.

La mejora tecnológica
Durante ese mismo siglo, la calidad del violín fabricado por artesanos italianos había venido disfrutando de mejoras sustanciales de la mano de las familias lombardas Amati, Guarneri, o Stradivari. Gracias a ello, los instrumentistas integrantes del grupo
concertino pudieron sumar a los ejercicios virtuosísticos permitidos por el concerto grosso una calidad de sonido desconocida hasta entonces y que reclamará una atención especial. La aparición del instrumento solista está a un paso. La mejora tecnológica y la idea del diálogo entre instrumento y orquesta aportada por la ópera se darán la mano para que el mundo musical de occidente conozca una novedosa transformación del medio expresivo: el concierto para instrumento solista y orquesta.

Torelli
Giuseppe Torelli (1658 - 1709)
Es el veronés Giuseppe Torelli quien ha pasado a la historia como el creador de la nueva forma o, al menos, el primero en utilizarla más abiertamente. Pese al hallazgo, poco se sabe de sus inicios como músico –como tampoco de sus últimos años. Nacido en Verona, Italia, en 1658, abandonó la ciudad en los primeros años de la década de 1680 para asumir poco después el cargo de maestro di capella en la Catedral de Imola, en Bologna. Más tarde viajará por Alemania y también visitará Viena, para regresar a Bologna en 1701 donde asumirá un cargo en la recién reconstituida capilla musical de San Petronio.

12 Concerti grossi con una pastorale
Torelli llamó a sus piezas orquestales sinfonías, a veces sonatas, pero también conciertos. Sus Concerti musicali opus 6, de 1698, muestran pasajes para violín solo no muy abundantes, ciertamente, ni muy destacados, pero sí lo suficiente para que se distinga ya un solista en comparación con el grupo concertino del concerto grosso.
Pese al título, la desintegración del grupo concertino se va a producir algo más tarde con la publicación póstuma de sus 12 Concerti grossi con una pastorale Opus 8, de 1709, donde un violín –o dos, la música evoluciona–enfrenta al resto de la orquesta con pasajes donde puede sentirse libre de llevar la iniciativa. De aquí en más, solo queda esperar a que aparezcan los intérpretes virtuosos.

Concierto para dos violines Op. 8 N° 2
De la serie del Opus 8, se presenta aquí el Concierto N° 2 para dos violines en sol mayor, en versión de la agrupación Collegium Musicum 90, con la dirección de Simon Standage. Para nuestra idea actual de concierto, la obra es brevísima. Dura menos de siete minutos y sigue el esquema rápido-lento-rápido de solo tres movimientos que Alessando Scarlatti acababa de consagrar para sus oberturas italianas: Allegro - Largo - Allegro.


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