viernes, 30 de septiembre de 2016

Ravel: Valses nobles y sentimentales



Aunque ya se conocía en tiempos de Mozart, el género musical de ritmo ternario conocido como vals tuvo en Europa su apogeo y mayor desarrollo en el siglo XIX. Pero, iniciado el siglo XX, en un mundo que hacía rato había abandonado el romanticismo, tampoco daba muestras de perder vigor. Durante las primeras décadas del naciente siglo compositores serios, y menos serios también, continuaron componiendo valses, bailables o no, dando cuenta así de su perenne y formidable presencia.

Maurice Ravel, que en 1928 entregará al mundo su obra maestra, el célebre Bolero, no fue ajeno a la tendencia. En 1906 comenzó a vislumbrar los bocetos de La Valse, obra señalada como "la apoteosis del vals", y cuya versión definitiva se publicará en 1919. En el intertanto, el autor trabajó en un conjunto de piezas breves para piano que tituló Valses nobles y sentimentales en homenaje a Franz Schubert, quien hacía casi cien años había escritos dos series de valses: los Valses sentimentales, de 1823, y los Valses nobles, en 1826.

Maurice Ravel, en 1925
(1875 - 1937)
La obra fue estrenada en privado por el pianista Louis Aubert (a quien está dedicada) el 8 de mayo de 1911 en París, en uno de los recitales que auspiciaba la Société Musicale Indépendent para promover a los compositores más atrevidos de la época. Para tal efecto, no se identificaba a los autores durante la presentación, quedando así obligada la audiencia a adivinar a quién pertenecían las obras. En la oportunidad, se cuenta que solo Debussy, allí presente, pudo reconocer en los Valses... la pluma del maestro Ravel.

El conjunto lo componen siete valses más un epílogo, marcados asi:
00       Modéré - très franc
01:52  Assez lent - avec une expression intense
04:03  Modéré
05:26  Assez animé
06:32  Presque lent - dans un sentiment intime
07:22  Assez vif
08:05  Moins vif ("el más característico de todos", según Ravel, presagiando la aparición de La Valse)
10:44  Epilogue: lent

A diferencia de los valses de Schubert, nada hace parecer "nobles" los de Ravel; menos tienen aún de "sentimentales". Armónicamente complejos y repletos de disonancias no resueltas, los valses no resultan fáciles al oído aunque en opinión de Ravel todo es muy simple: "siempre se cuenta en tres tiempos".

Al año siguiente de su estreno, Ravel publicó una versión orquestal, destinada a acompañar un ballet. Se presenta aquí la versión original para piano, a cargo del maestro polaco Krystian Zimerman.


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jueves, 29 de septiembre de 2016

Chopin: Vals opus 70 No 3



Los tres valses agrupados en el opus 70 son póstumos. Fueron publicados en Berlín en 1855, seis años después de la muerte de Chopin. La decisión fue tomada por su amigo y pianista Julian Fontana (un polaco de origen italiano), luego de consultarlo con la madre de Chopin y su hermana Ludwika. El último de ellos, el No 3, es en realidad el primero que compuso, de los tres. Y faltó poco para quedar señalado como el primer vals de toda su obra en el género pues solo lo anteceden los dos valses del opus 69, de 1827.

El que nos ocupa fue compuesto en 1829, cuando Chopin estaba de regreso en Varsovia luego de su primer viaje a Viena. Por esas fechas, Chopin parecía estar enamorado de una condiscípula en el Conservatorio de Varsovia. En carta a su amigo Tytus Woyciechowski, le señala que en este vals evoca a "un ser encantador". Chopin no da nombres porque "...sé que no es necesario llamarte la atención sobre ese detalle: tú mismo lo sentirás", le confiesa.

El ser encantador es la señorita Konstancja Gladkowska, estudiante de canto, quien aparecerá reiteradas veces en la correspondencia que el joven maestro mantiene con su amigo Tytus, comentándole, por ejemplo, que ha hecho para ella de pianista acompañante. Más tarde, confesará que el adagio del Concierto No 2 (cronológicamente, el primero) ha nacido bajo la inspiración de su encantadora condiscípula.

Si bien "deliciosamente polifónica" según un estudioso, la pieza es más bien sencilla. De estructura A-B-A (primer tema, segundo, vuelta al primero) no presenta mayores dificultades técnicas, como no sean un par de trinos de la mano izquierda, que exigen una sonoridad tan elegante como sustanciosa.
La versión es de Martin Leung, pianista estadounidense nacido en Hong-Kong.


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miércoles, 21 de septiembre de 2016

G. Holst: Los planetas - Júpiter



En un día como hoy, 21 de septiembre, de 1874, nació en Cheltelham, Inglaterra, el compositor británico Gustav Holst. Su padre, pianista, lo animó a iniciarse en la música, recibiendo de él algunas lecciones. A los 12 años ya componía, y por entonces ganó un premio amateur. El año 1892 sería clave en su trayectoria de vida. Ese año viajó a Londres para escuchar a Mahler dirigir El Ocaso de Los Dioses en Covent Garden, convirtiéndose en un ferviente entusiasta de Wagner.
Durante un periodo extenso, su obra compositiva gozó de sencillas representaciones locales, hasta que pasados los cuarenta años concibió su obra maestra, la Suite para Gran Orquesta Los Planetas.

Desde 1904, Gustav Holst se desempeñaba en Londres como profesor de música en una escuela de señoritas, la St Paul's Girls' School (donde estuvo hasta su muerte, en 1934). Allí gozó del suficiente tiempo y se arropó con el coraje necesario para emprender en los turbulentos años de 1914-17 la composición de la obra que en opinión de los entendidos deslumbró por igual a público y crítica de una manera que no se veía en suelo inglés desde las Variaciones Enigma de Elgar, de 1899.  

Por mucho tiempo, Holst había mantenido un interés por las culturas ancestrales. Del mismo modo, le entusiasmaba incursionar en las disciplinas místicas, quizá arcaicas, la astrología entre ellas. Es por ello que ni los planetas en sí mismos ni sus contrapartes como deidades mitológicas son los protagonistas de su suite orquestal. Más bien, las siete partes que la componen están basadas en las características "astrales" de los seres humanos nacidos bajo la influencia de tales planetas. Por lo mismo, cada una de sus secciones lleva como título el nombre del astro más una suerte de caracterización... "astral":

Gustav Holst (1874 - 1934)
Marte, el Portador de la Guerra
Venus, el Portador de la Paz
Mercurio, el Mensajero Alado
Júpiter, el Portador de la Alegría
Saturno, el Portador de la Vejez
Urano, el Mago
Neptuno, el Místico

[Como puede apreciarse Holst dejó fuera a Plutón, adelantándose a los tiempos, si bien por ese entonces la existencia del planeta enano era desconocida]

Júpiter, el portador de la alegría, es el movimiento claramente más majestuoso. Lo conforman una sucesión de varios temas, con vida propia, que no precisan desarrollo ni material de transición entre uno y otro. También, ha devenido en el más popular de los siete movimientos.

La versión es de la NDR Radiophilarmonie, de Hannover, Alemania, con la conducción de su director titular Andrew Manze, septiembre de 2014.


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viernes, 16 de septiembre de 2016

Chopin: Scherzo No. 4 opus 54


Como todos los años que siguieron al viaje a Mallorca, el "grupo familiar" constituido por Chopin, George Sand y sus dos hijos, pasaron el verano de 1842 en la casa de descanso que la escritora poseía en Nohant. Fue un año en que a Chopin la vida le sonrió. En compañía de su familia adoptada se mudó en París a una residencia más cómoda, en febrero dio un concierto en la Sala Pleyel, y su trabajo creativo en Nohant rindió generosos frutos.

De aquel año fructífero datan la Balada No. 4, el tercer impromptu, cuatro mazurkas y el último de los scherzos, el No. 4, en Mi mayor, opus 54. Es el scherzo interpretado con menor frecuencia debido a su muy distinto carácter si se lo compara con los trabajos anteriores de Chopin en la forma, piezas que al parecer concitan mayor entusiasmo entre los intérpretes. Aquí, el compositor polaco nos ofrece una obra más caprichosa, de mayor garbo o elegancia antes que de intimidad u hondura.

Efectivamente, es el más radiante, alegre y animado de sus cuatro scherzos, en concordancia con el significado de la palabra italiana scherzojuego o broma.
La pieza muestra estructura ternaria, es decir, dos temas y vuelta al primer tema con ingeniosas modificaciones. La sección media (segundo tema) contiene una bella e inspirada melodía con uno que otro asomo nostálgico o de tristeza, propios de la música más íntima del compositor, rasgos que aquí están apenas insinuados. La pieza culmina con un final brillante.

La obra fue publicada en París en 1843 y en Londres en 1845. Ambas ediciones están dedicadas, una para cada una, a las hermanas señoritas Caraman, alumnas de Chopin por esos años.
La versión es del pianista polaco Rafael Blechacz.


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sábado, 3 de septiembre de 2016

Karl Czerny: Variaciones "La Ricordanza"



Karl Czerny, compositor y pedagogo vienés, es recordado hoy principalmente por su labor pedagógica. Todo estudiante de piano ha debido lidiar con sus estudios y ejercicios sobre velocidad y digitación, pues no por nada se le considera uno de los padres de la moderna técnica pianística. Como maestro, enseñó a Liszt. Como alumno, lo fue de Hummel, Salieri y Beethoven. Fue niño prodigio, como corresponde a todo gran pianista.

A los nueve años, cuando ya componía y manejaba el repertorio corriente, fue presentado a Beethoven en Viena, para quien tocó la sonata Patética. Beethoven escribió a su padre: "El niño tiene talento. Lo acepto como alumno. Yo mismo le enseñaré. Mándemelo una vez a la semana".
Czerny recibió lecciones del maestro desde 1800 hasta 1803. Dos años más tarde, necesitó una recomendación. Esto es lo que escribió Beethoven, en 1805:
"Yo que firmo abajo, tengo el placer de atestiguar que el joven Karl Czerny ha hecho un adelanto extraordinario en el piano, más allá de lo que podría esperarse a la edad de 14 años. Creo que merece toda la ayuda posible, no sólo por lo que acabo de manifestar, sino por su asombrosa memoria".
Karl Czerny (1791 - 1857)
Efectivamente, Czerny fue uno de los grandes pianistas de la primera mitad del siglo XIX. En 1812 estrenó en Viena el Concierto Emperador, de su maestro. Pero le gustaba poco tocar en público. Tampoco hizo muchas giras, prefería quedarse en Viena y componer, en lo que fue por demás prolífico: su obra suma más de mil números de opus publicados, entre misas, sinfonías, conciertos y sonatas. Nunca se casó, y a su muerte dejó una importante fortuna.

Variaciones sobre un tema de Rode
El siglo XX, sin embargo, lo tenía olvidado, como compositor. Hasta que en 1940 Vladimir Horowitz descubrió unas interesantes variaciones, fruto de su pluma. Son las variaciones sobre "La Ricordanza", un aria de Pierre Rode, violinista y compositor francés.
Luego del hallazgo de Horowitz, el maestro y gran pedagogo Karl Czerny ha gozado de un modesto renacer, rescatándose parte de su obra en los últimos veinte años; la obra compositiva decimos, pues su aporte pedagógico lleva dos siglos de continua presencia.

La versión es de la pianista sudcoreana Sangyoung Kim.



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